Estoy consternado. La dimisión de Román de la Calle (lean la noticia en El País) es uno de los puntos más negros en la política cultural valenciana de los últimos años. Con la carta en la que presenta su renuncia se cierran las puertas para hacer cultura en Valencia, sobre todo si pensamos que tenemos unas universidades en número rojos, que los ayuntamientos que vendían tierra alegremente han perdido su mayor fuente de ingresos, y que el resto de espacios como el IVAM son cotos de caza privados gobernados por sátrapas culturales. No voy a entrar en valorar el asunto de las censura de las fotos que ha llevado a la dimisión del director porque el tema habla por si mismo, tampoco voy a hacer una alabanza de su gestión, porque los 6 años de trabajo al frente de la institución lo avalan suficientemente. Años en los que se hizo cargo de un espacio que nadie sabía qué hacer con él hasta convertirlo en el espacio de referencia que actualmente es. Todo el mundo ha ido a una exposición, una proyección o una charla en ese museo. Algunas de esas charlas, las he dado yo, es más, actualmente estaba trabajando con mi amiga Aurea en un proyecto en el que personalmente estaba interesado (un ciclo de cine sobre arte y crítica artística) y teníamos cita concertada en un par de semanas. Las veces que hemos comido, a raíz de algún ciclo, o las veces que le hemos presentado alguna idea (presentamos un proyecto de exposición precioso que se llamaba “City Park: del espectáculo de la ciudad a la ciudad espectáculo”) se ha mostrado como el hombre inteligente, culto y abierto que es. Su pérdida en un puesto como el del MUVIM es una desgracia para todos los que intentamos hacer cultura en esta ciudad, y lo digo en serio. Todos y todas las que estamos en este negociado por amor al arte, con esa actividad uno nunca se lucra hasta hacerse rico, hemos llevado en algún momento unas hojas grapadas al MUVIM para que Román o alguno de sus colaboradores les echaran un vistazo. Sin él y sin el impulso que daba al MUVIM no logro saber donde llevar un puñado de ideas para que se materialicen, porque nuestro único reducto era esa sala oscura que tiene como salón de actos el MUVIM, y sobre la que algunos volvíamos cada año como si fuéramos viejas estrellas de la canción en un casino de Las Vegas. Estoy tan triste que podría llorar…
Miren detenidamente la foto de arriba que es una de mis preferidas de mi amplia colección de imágenes de internet. O mejor, tan sólo échenle un vistazo rápido. Porque de eso va esa instantánea, de estereotipos y de miradas y de pensamientos rápidos. A simple vista vemos a una mujer indignada sujetando un cartel donde aparece escrito “Las mujeres no son para decoración”, protestando ante una conocida cadena de hamburgueserías americanas llamada Hooters, que ha abierto recientemente varios restaurantes en Inglaterra. El problema que encuentra la mujer del cartel no es ni la calidad de la comida ni el tiempo de espera, sino los criterios de selección de personal.
En Hooters solo contratan tías buenas. Tías buenas en shorts y camisetas ajustadas que te toman nota y hacen posturitas, y lo digo porque lo he visto, que en Nueva York estuvimos cenando en uno, y Sara me decía: “¿te hago una foto con una jamona?”. Y yo le decía “calla, calla, que soy un intelectual de izquierdas europeo”. Porque es que la gente se hacía fotos con las jamonas. La imagen parece clara, pero tampoco tanto, porque también la podemos interpretar de otra manera, aunque es mucho más cafre: la feminista, con un pelo feo, unas gafas feas, un chándal feo y unas sandalias viejas, se queja ante una rubiaza tostada por el sol que reparte café tostado por el sol, y además gratis (el café, no la rubia). La dos maneras de concebir la vida y la feminidad de estas dos mujeres no puede ser más antagónica, la mujer objeto ( Hooters es una especie de cementerio de animadoras), y la mujer que se niega a ser objeto… sin embargo, en este post del “Día de la Mujer” no vamos a hablar de desencuentros, sino de Amor, de Gaia, de la comprensión entre mujeres. Déjenmelo ponerlo así: la mujer del cartel, la mujer feminista al llegar a casa cansada de denunciar la cosificación femenina se mete en su ducha para darse un buen agua caliente y se descubre pensando en las turgentes piernas de la camarera de Hooters. Desliza su mano por su cuerpo imaginando que sus pechos son los de las camarera y…
… y mientras tanto vean este vídeo donde las míticas camareras de Hooters son reemplazadas por mujeres reales, con problemas reales.
Esta atracción de las feministas por las guarrillas tiene su máxima representación teórica en la escritora y post-feminista Greta Christina (aquí su blog) una mujer que se califica atea, marimacha, feminista radical y aficionada al porno, habiendo trabajado como stripper y habiendo hecho algún papelito en un porno bollo extremo e izquierdoso. Greta Christina ha participado, por ejemplo, en libros como Everything You Know about Sex Is Wrong: The Disinformation Guide to the Extremes of Human Sexuality (and Everything in Between)donde exponía públicamente algo que a muchos y muchas nos avergonzaría terriblemente: que disfrutaba viendo videos de Girls Gone Wild. Girls Gone Wild es un emporio de videos soft-porno basados en una premisa tan económica como eficaz: se manda a una cámara y a un presentador a las discotecas y a los carnavales más locos (el Mardi Grass en Nueva Orleans) para que rueden a las muchachas achispadas que en un momento de locura, going wild, se levantan las camisetas y enseñan las peras al personal. Vamos una cosa como esta:
Ya se hacen una idea… la cuestión es que nuestra feminista radical se encontró una noche delante de la tele viendo estos vistosos anuncios y diciéndose “oye, que a mí esto me pone”. A raíz de esa revelación empezó a escribir una serie de artículos sobre el tema donde indagaba sobre las razones por la cuales su lívido se veía azotada por la visión de estas college girls borrachuzas. Una de sus primeras conclusiones, superada la natural aprensión por si las chicas estaban muy muy muy ciegas, era que al haber consentimiento y al no ser actrices porno, sino simplemente chicas-de-al-lado haciendo cosas locas, las chicas estaban transgrediendo las normas y ese era uno de los puntos clave de su éxito. Literalmente: “Sé que puede sonar extraño. Pero, ¿cómo una universitaria subiéndose la camiseta puede ser más transgresor que una triple penetración explicita, o un “rubber enema bondage” [intraducible], o cualquiera de las delicadezas que la moderna industria del porno pone al alcance de todo el mundo? (…) Girls Gone Wild parece más transgresor porque las chicas se siente de ese modo”. Aunque ese “modo” no tiene que ser sexual, al menos no físicamente sexual, ya que según la autora cuando las chicas bajan rápidamente sus camisetas suelen decir “Oh, Dios, no puedo creer que haya hecho eso”. Es decir, “estaban disfrutando la atención, el reconocimiento de su belleza y lo buenas que están, la emoción de lo prohibido, el triunfo de ir más allá que otras chicas y ser la más mala, valiente y caliente (…) y no hay nada malo en ello. No soy una de esas feministas puritanas que piensan que buscar atención sexual es un síntoma automático de baja autoestima. Pienso que eso es mierda. Somos animales sociales; buscamos atención de un trillón de manera distintas, y buscar atención sexual no es más jodido que buscar atención por tu arte, intelecto o condición física.”
Lo que me pareció más interesante no era tanto las pajas mentales y físicas que Greta Christina se hacía pensando en esas paletas ciegas metidas en unas macro-discotecas horrorosas, sino que fue la defensa que hacía de ellas lo que iluminó mis ojos pensado en la claridad y la honestidad intelectual de esta escritora. En serio. Lo que venía a decir esta mujer era que los planteamientos de la prensa feminista sobre este tipo de programa iban en dos direcciones: “Por un lado se muestra pena / preocupación por las pobres chicas que están siendo explotadas ya que se aprovechan de ellas cuando están muy excitadas / muy borrachas / son muy jóvenes para saber qué es lo que están haciendo. Y por otro lado los artículos que mostraban pena / desprecio por esas chicas vulgares e idiotas que están tirando a la basura su herencia feminista al levantarse las camisetas delante de la cámara… y que lo están arruinando todo para las demás. Y yo tengo un problema con ambas actitudes. Ya que creo que hay un tufo a condescendencia, incluso elitismo, en ambas actitudes”.
“Déjame hablarles de la primera premisa. En un estricto sentido marxista, por supuesto que las mujeres en Girls Gone Wild están siendo explotadas. Reciben un sueldo desproporcionadamente bajo por su trabajo – se les paga en camisetas del programa (…)- por lo que alguien se está enriqueciendo con su trabajo. Pero he visto unos cuantos de esos vídeos, y para mí queda muy claro que muchas de esas chicas están haciendo lo que de verdad quieren hacer. Les gusta la atención, probar el exhibicionismo, disfrutan sintiéndose sexy y salvaje; es una excusa para hacer cosas sucias que de normal no hacen. ¿Qué luego se arrepentirán?. Posiblemente. Algunas de ellas casi con seguridad. Pero muchas de nosotras hemos hecho cosas en nuestra juventud que ahora lamentamos y que no podemos deshacer (mi primera relación entera me viene a la mente). Hacer decisiones estúpidas de las que una se arrepiente es parte de ser joven. Es el lado flipante de las aventuras de riesgo.”
El otro argumento, el del desprecio por esas chicas vulgares e idiotas, es el que de verdad cabrea a nuestra autora: “Parece como si la liberación sexual estuviera sólo destinada para aquellas de nosotras que tengan credenciales feministas sexualmente positivas – no para universitarias palurdas que pertenecen a hermandades y que quieren levantarse las camisetas delante de la cámara. Es como si no tuvieran el derecho de tomar sus decisiones sexuales, sólo porque toman las decisiones equivocadas. Pero todas merecemos la liberación sexual. Todos merecemos la libertad de tomar nuestras decisiones sexuales (por estúpidas y brutas que sean). Como alguien, que ahora no me acuerdo, dijo: <<No todas las batallas contra la censura pueden tratar sobre el “Ulises” de James Joyce>>. Y la batalla por la liberación sexual y por el derecho de expresión sexual no puede lucharse siempre en el terreno de un brillante performance artístico de tema sexual, o en el terreno de una relación duradera y estable donde los dos miembros hacen el amor de una forma cariñosa, bella, y extática. A veces es sobre chicas universitarias en grandes fiestas alcohólicas levantándose sus camisetas delante de las cámaras. Ese es uno de los grandes pilares de la liberación sexual feminista: no vamos por ahí recriminando a otras mujeres por sus decisiones sexuales consentidas (tampoco por sus decisiones políticas o morales… por sus decisiones estéticas, eso es otra historia)”.
Este último párrafo fue el que me alegró el día, la verdad. Ya saben lo sensibilizado que estoy sobre ese asunto, pero que alguien me dijera que las rubias tontas también pueden ir al cielo feminista me pareció un pensamiento brillante. Porque creo que, en mi ignorancia, ese es uno de los grandes atractivos del feminismo y de la liberación sexual en general: ser una fuerza progresista, de cambio social, una gran aventura que suma y de la que podemos participar todas. Las lesbianas furibundas, las colleges girls borrachuzas, los hombres sensibilizados, los gays a-marcha-martillo, las modernas gafa-pasta, las punkarras, las funcionarias… Feliz día de la mujer trabajadora.
En los pocos meses que llevamos en WordPress y con un crecimiento espectacular este blog rebasó ayer la famosa frontera de los 10.000 visitantes (que calculando a ojo considero que serán unos 5.000 lectores, o unos 3.000 lectores muy ansiosos que pinchan “palomitasenlosojos.com” más de una vez al día). La cuestión es que este hecho, admirador como soy de records y plusmarcas absurdas, me tiene contentísimo, porque este blog, lo crean o no, tiene mucho amor puesto en él. Le quito horas al estudio, al sueño, a hablar con mi pareja y al trabajo no, porque no puedo, pero no por ganas, porque el blog es lo primero: si no escribiera regularmente las tonterías que pongo por aquí sería un peligro público. Un psicópata pero de los buenos, de los de deshollar a la gente y hacerme una falda-pantalón con la rabadilla de mis victimas.
Así vivo este pasatiempo, como una terapia ocupacional, como unos deberes impuestos por un psicólogo, un alienista, para llegar al final del día, girarme en la cama, y babear la almohada tranquilamente pensando en que por gris que sea mi existencia, ahí fuera hay un mundo pop de colores chillones, de cantantes orientales bizarras, de películas imposibles, de chicas y chicos yeyés, y de ultraviolencia. Y que ese mundo se llama tardo-turbo-capitalismo. Y doy gracias por vivir en él (aunque me arrolle). Y doy gracias por mis 10.001 visitas. Y me masturbo pensando en todos mis lectores y lectoras como una turba enfurecida que cada dos días pide un nuevo post. Y me levanto sudado, pero contentísimo, y salto de la cama cantando esta canción:
Un post para todas aquellas que abrís el blog el lunes por la mañana en la oficina, la boutique o en los altos hornos preguntándoos porque salió mal la cita del sábado. Aquí una canción y unos consejos… ¡¡feliz lunes!!.
“NO TE SIENTES EN POSICIONES INCOMODAS – y nunca parezcas aburrida, aunque lo estés. Estate alerta, y si debes mascar chicle (no recomendado), hazlo en silencio y con la boca cerrada”.
“NO BEBAS MUCHO, un hombre espera que mantengas tu dignidad toda la tarde. Beber puede hacer que ciertas chicas parezcan más listas, pero la mayoría parecen tontas”.
Todo el mundo sabe que los primeros años de formación de un infante son decisivos. Cualquier decisión tomada durante esa época puede marcarnos irremediablemente, ya que, como es lógico, carecemos de cualquier voluntad propia más allá de las nuestros padres, o para ser más exactos, carecemos de cualquier libre albedrío más allá de nuestra madre. Así, cualquier gesto del niño se convierte en una invitación para pensar sobre el futuro: si juega con barro, será un famoso escultor, que aporrea un piano de juguete, será una famosa concertista dodecafónica, que le cuesta hacer las sumas, jamás acabará el instituto… Este estado de histeria anticipatoria (que nunca es para bien), incluye el mundo material que rodea a los niños. Esto es, los juguetes. Juguetes progres para jugar con niños de todas las creencias y razas (que son los que regalo yo), juguetes creativos, juguetes… En nuestra voluntad de servicio público, hemos traído la lista de juguetes que toda persona cabal debe de evitar, mostrando las consecuencias que el uso de los mismos pudiera tener. Primero, los 10 juguetes que pueden hacer de tu hijo/sobrino alguien terriblemente afeminado:
Claro, ¿qué consecuencias pudiera tener el uso y disfrute de dos muñecos que se llaman “Billy Jean” y “Beat it”?. Pues, malas, muy malas. Hasta el punto de que el abuso de los mismos, especialmente del número 1, pudiera hacer que la gente confunda a nuestros pequeños con enanos perversos. Tal y como ocurre en esta alucinante escena de Regreso al futuro III (1990) que lleva tiempo corriendo por internet. Vean, vean que hace la criatura:
Ante tales actitudes, lo mejor es recurrir a los juguetes violentos, que evitan cualquier malformación femenina del carácter por la vía de hacer el bestia y el cafre. Como este juguete de Matel donde un niño defiende la segunda enmmienda (el derecho a poseer un arma), a capa y espada, o a metralletazo limpio.
Claro, que como todo, tiene sus consecuencias:
Pasen un buen fin de semana, y reflexionen sobre de lo que quieren ser de mayores.
Hoy en día existen muy pocos buenos poetas. Y no digo gente que escriba en rima, porque ya casi nadie lo hace, sino que me refiero a cómicos, a gente que haga poesía con su cuerpo. Si nos ponemos muy estupendos y miramos a la historia del cine podemos pensar en Buster Keaton o en Jerry Lewis (aunque a este último nunca lo comprendí), pero hacer de Buster Keaton o de Jerry Lewis en la época actual es como escribir alejandrinos. Una cosa pasadísima. Quien ha venido a renovar este escenario aburridísimo de cómicos que cuentan sus gracias delante de un micrófono (la tradición americana del stand-up comedy) es el francés Rémi Gaillard que se hizo particularmente famoso por saltarse las medidas de seguridad de la Copa de Francia de 2002, tomando parte en las celebraciones y saludando al presidente Jacques Chirac. Su estilo, como decirlo, de cámara en mano y pandillita de amigos tiene su base en el humor Jackass, esa famosa serie de la MTV donde un grupo de amigos se lastimaba lanzándose desde los sitios más absurdos y llevando a cabo las pruebas más sadomasoquistas. Pero, esta angustia posmoderna de la mortificación del cuerpo que transmitía Jackass (un poco al estilo El club de lucha), y que fue adoptada por miles de jóvenes que acabaron hiriéndose imitando a sus descerebrados ídolos en youtube, tenía un problema: era totalmente apolítica, no es vano es puro producto MTV. Rémi Gaillard hace mucho más que eso (aunque generalmente salga golpeado de todos sus videos), hace Jackass político. ¿Y cómo hace eso?. Pues tomando otra de las grandes tradiciones francesas, la corriente filosófica del situacionismo. Es decir, crea situaciones, momentos extraños, que ponen en relieve el espectáculo de la vida diaria, que subrayan como hemos interiorizado el espectáculo como forma de poder, y como nos vemos desbordado por él cuando se materializa delante de los ojos. Resumiendo: lejos del gran Jacques Tati, Rémi hace slapstick anarquista. El slapstick es, en su concepción limitada, ese humor físico de las primeras películas del cine mudo. Ese humor de tartazos y de persecuciones, que es actualizado por el francés, como un modo de crítica social que mantiene los estereotipos de donde surgió esta tradición: los bufones gendarmes franceses con grandes bigotes, el héroe cómico metiéndose en líos… En fin, lo que les diga, un poeta:
El lema que aparece en todos sus vídeos es: “Es haciendo algo cuando te conviertes en alguien”. Pues eso.
Verán, una de las cosas que encuentro maravillosas de esta vida son las múltiples y variadas formas de resistencia y de abstracción a nuestro entorno que nos podemos encontrar. Si vosotros sois de los que no queréis marearos mucho la cabeza siempre podéis recurrir a las drogas y el alcohol que pueden aligerar tanto cualquier atiborrada reunión, como las largas y solitarias tardes de domingo. Pero si sois imaginativos, ¡oh Dios!, ahí afuera existe todo un ramillete de negaciones, anulaciones, y dispersiones, siendo las más atractivas los trastornos mentales. Decir que todos estamos un poco tocados me parece una banalidad de lo puro obvio que resulta: quien más o quien menos es un egocéntrico despiadado, una masturbadora compulsiva, un pasivo agresivo necesitado de cariño, aquél busca a su madre, aquella otra es una obsesiva del orden incapaz de relajarse. Vaya que al final uno se encariña con las ideas fijas, las idée fixe propias y de sus conocidos. A respecto me he fijado que entre mi círculo íntimo (aquél que uno puede llamar tras las 10:30 de la noche) existe un esquema neurótico que se repite, de múltiples y variadas formas, y que se corresponde al fracaso absoluto y garrafal de la titánica tarea de ser hombre o de ser mujer. Porque ser hombre o mujer, o por lo menos las partes más molestas y opresivas de ser hombre y de ser mujer (tener determinado aspecto o comportamiento) son culturales, y por lo tanto aprendidas, o aprehendidas. O no, o no, como mis amistades y como yo mismo, que suspendimos la EGB, o la ESO, de la Gran Escuela de la Vida y del Género. Así cuando veo a un hombre terriblemente afeminado, a una mujer de aspecto monstruoso, a una lesbiana furibunda, a un heterosexual sensible que odia la vida social… pienso “¡eh!, tú eres de los míos… bienvenido a casa”. Sin embargo, todas esas muestras de resistencia tienen su precio, sus desajustes, pues a la sociedad nunca le ha hecho mucha gracia aquellos elementos que no tienen a gala los aspectos más económicamente reproductivos de la existencia, y lleva siglos apartando a los dandis, las estériles, las hombrunas. Así pues se establecen las más extrañas respuestas de estos degenerados ante las presiones de la sociedad por poseer y por pasear una hombría de bien (o una mujería de bien). Hoy vamos a hablar de una de esas respuestas, de una disparatada y pop, una que lleva a las mujeres a enterrar su feminidad debajo de toneladas y toneladas de gatos. Hoy vamos a hablar de las locas de los gatos.
La loca de los gatos es un estereotipo machista de la mujer fracasada, de la mujer, ¡¡oh no!!, que vive en una de las condiciones más innaturales para el género femenino, la soledad. La soledad en una mujer, claro, sólo puede traer consigo terribles estados neuróticos, como la acumulación de basura, de animales, o la falta de combinación en la ropa (de hecho uno de los elementos que marca al personaje es que lleva una ropa disparatada o que mezcla colores que pueden herir a la vista). Sin embargo, en una serie como los Simpson que ha acabado popularizando el estereotipo de la loca de los gatos a nivel mundial, y que siempre ha dado muestras de mucha y cabal progresía, la figura de la loca tiene unos matices distintos. He encontrado este extraño vídeo que recoge las andanzas de la loca de los gatos y su historia en castellano y alemán (creo) pero tranquilos porque en lo que quiero que se fijen es en lo que pasa tras el seg. 45, donde se cuenta la trayectoria vital de este gran personaje, Eleonor:
“Voy a ser abogado y médico porque una mujer puede ser lo que quiera”. Eleonor consigue ambos objetivos, es una profesional brillante, una médica y abogada respetada, que además consigue realizarse a través de la maternidad. Pero ninguna de esas facetas le colma (¡¿le falta un hombre?!), y empieza a beber tras volver del trabajo, se compra un gato… otro gato… otra botella… hasta esa maravillosa secuencia final de Eleanor lanzando gatos y sus diplomas de Harvard y de Yale en un estado de total locura y paroxismo. Este estereotipo, el de la mujer loca vestida extravagantemente, no el de la mujer triunfadora vestida con traje de chaqueta, se repite tanto en múltiples películas como series, y por supuesto en los telediarios, que los podemos considerar como una extensión de los anteriores (los telediarios nos cuentan las historias que queremos oír, que están fijadas en relatos anteriores).
El caso de Nina Kostsovo, originaria de la ciudad de Novosibirsk, tiene su terrible belleza entre los degustadores de mujeres locas con gatos, al representar a la perfección y en la vida real el estereotipo que estamos estudiando: mujer, solitaria, de 50 años, que vive en un apartamento de dos habitaciones donde aloja 130 gatos, lleva una bata de vivos colores con un tocado en el pelo a juego, y lo más angustioso, para evitar que se reproduzcan ¡¡¡ha castrado a todos los machos!!!. Con este plan, claro, hacer una lectura freudiana es muuuuuy atractivo, o sea, la mujer solitaria que sustituye sus instintos maternales por gatos, y que (risa maligna) castra a los machos. Mientras, creemos, desea irremediablemente a su apuesto vecino, quien la maltrata psicológicamente. Vamos es como A Streetcar Named Desire (1951) pero como si Blanche DuBois en vez de manías tuviera 200 gatos.
Pero claro, todo esto son historietas que yo me monto en la cabeza porque a las pobres mujeres locas de los gatos nunca se les deja una tribuna donde hablar. Reducidas a meros chistes, huyendo de las cámaras intrusivas de los telediarios en su enloquecido y felino ecosistema, las mujeres locas de los gatos están condenadas a representar su pulsión de una manera repetitiva y espectacular. Sin embargo, he descubierto un reportaje Cat ladiesdonde se cuenta la historia de cuatro de esas mujeres dejándoles, a lo largo de sus 60 minutos, el tiempo para que expliquen sus historias y sus sentimientos:
Sin embargo, este documental tampoco ha acabado de gustar a los grandes grupos implicados en este tema: ni a las mujeres ni a los amantes de los gatos. Muchos han calificado de condescendiente y paternalista la visión del director, especialmente en este blog donde se critica el documental como un freak-show que contribuye a asentar los estereotipos fáciles sobre mujeres que tienen gatos y a su bullying por parte de los vecinos. Sin embargo, el documental contiene ciertas joyas. Por ejemplo, en sus sinopsis explica que: “Lo que define a alguien como cat lady no es el número de gatos, sino sus lazos, o la carencia de éstos, con otros seres humanos. Ellas crean un mundo con sus gatos, en el cual sus aceptadas, y en el que tienen el control [recordemos la rusa castradora], un mundo, que en último caso tiene valor”. O dicho de otra manera, el mundo exterior, no gatuno, es un asco, y así lo explicaba esa simpática señora del minuto 2:32, esa que dice “Creo que estoy mucho más cuerda que mucha gente que puede dejar morir a un gato, que deja afuera a un gato para que muera de frío o de hambre, eso sí que pienso que es una locura”. Esa actitud de persona extravagante acostumbrada a luchar contra un mundo odioso, me recordó a una película preciosa que vi hace unos años, Year of the Dog(2007). Una peli dirigida por Mike White, el director de Nacho Libre, donde se contaba la historia de Peggy (interpretada por la gran Molly Shannon), una mujer que entra en una terrible depresión tras la muerte de su perro, y como en su lucha por salir de la desesperación intenta convertirse en una persona más articulada socialmente, esto es, intenta ser una persona menos centrada en los perros, y más en las personas. El resultado, claro, es fútil:
SPOILER: La película acaba de una manera preciosa y por lo tanto de la manera más anti-social posible. El personaje principal, Peggy, como las locas de los gatos, fracasa en su intento de integrarse socialmente, fracasa en su intento de ser una persona responsable, con trabajo, familia, pareja… Pero, sin embargo, en todo ese proceso de frustración, el personaje acaba aceptando su locura, acaba aceptando que ser una persona obsesionada con los perros es una manera digna de estar en el mundo, o por lo menos es una manera mucho más digna que las que se encuentra a su paso en un mundo totalmente enloquecido.
Sin embargo, todo este orgullo de freak, de mujer solitaria y por tanto loca pero consciente de que esos desajustes no son sino una manera diferente de estar en el mundo, no podía quedar sin contestación por parte de otras formas de pensamiento menos, digamos, sensibles al devenir de los sentimientos humanos. Me estoy refiriendo al mundo de la ciencia, que como cualquier otra forma de pensamiento organizado responde a las características y a las voluntades de una sociedad (ey, chicos y chicas científicas no os mosqueéis, sabéis que a veces NO trabajáis con hechos totalmente comprobables, y que hacéis los puntos más gordos en las gráficas para que pase la línea por ellos… pero, ¿qué os voy a contar yo?). A lo que vamos: ¿Cómo responde el mundo de la ciencia al tema de las mujeres locas? Pues según este artículo que descubrí “Cats: fluffy puffy friends, or instigators of mental illness?” en el pecado está la penitencia, o dicho de otra manera, la esquizofrenia de las mujeres con gatos están producidas por los propios gatos a través de un parásito llamado T. gondii. Descubierto por estudiosos de la universidad de Stanford, encabezados por la neurogenetista Sharon Moalem, quienes escribieron un artículo para la revista New Scientist llamado “Parasite Hijacks Brain With Surgical Precision” (aquí el abstract). Allí exponían la existencia de ese parásito que proveniente de los gatos a través de sus excrementos atacaba especialmente a los roedores haciendo “cambiar el comportamiento de las ratas, con tal precisión quirúrgica que pierden el miedo a los gatos, a la orina de gatos, o al olor de gatos”. En esa misma entrevista con la Dra. Sharon Moalen, esta explicaba: “las mujeres infectadas tienden a ser más hipersexuales, tienen más parejas (…). En las mujeres también hay una obsesión por las compras y la apariencia. Un cambio en el comportamiento. Desde el punto de vista del parásito y del anfitrión está claro, especialmente si piensas en algo tan aceptado como las rabias. Hace que los animales sean más agresivos. Esto no es un simple virus, sino que hay un control y cambio sobre el comportamiento. T. gondii es mucho más complicado que un virus”.
Las instrucciones del juego dicen literalmente: "Presuponiendo que aún tengas amigos humanos, este es un juego para 2-4 personas que consiste en recoger tantos gatos como puedas".
Este panorama nos introduce de lleno en el tema de la mujer psicótica, del infierno de la mujer que acumula y maltrata animales, aquella que es victima de sus obsesiones y mantiene un régimen tiránico en su hogar. Aquella que, quizás víctima del T. gondii es capaz de congelar a los gatos muertos:
Esta mujer, que es una reiterada congeladora de gatos muertos, ya que según la noticia no cree en la cremación y sí, en cambio, en la posibilidad de que en un futuro próximo podrán ser clonados, esta mujer, como decía, está medianamente cuerda ante el infierno de mierda, mugre, enfermedad, piojismo, y muy probablemente T. gondiis campando a sus anchas, que ha creado la siguiente mujer que no es una cat lady sino psycho-cat-lady:
Pero, ahora, pensemos seriamente que representan estas imágenes, y la razón por la que están colocadas en un medio de comunicación de masas. Seamos todo lo rigurosos que podemos. La excusa por la que este tipo de noticias tienen repercusión en medios de amplia difusión es evitar el maltrato animal (podemos considerar que 160 gatos es un apartamento de dos habitaciones es un tipo de maltrato). Pero, ¿en serio me estás diciendo que con varias guerras sangrientas, crisis económicas generalizadas, y maltrato humano a gran escala, que una mujer tenga dos gatos de más, aunque tengan legañas, es un tema de interés nacional?. Creo que nada en los medios de comunicación de masas en gratuito, y que la super-abundancia del tipo “mujer loca con gatos” tiene que significar algo. Y las imágenes de arriba, ¿qué nos sugieren?. Un infierno, pero no infierno cualquiera, un infierno matriarcal. Una mujer sola, construyéndose su espacio y organizándose su vida sin un hombre sólo puede acabar en una terrible tiranía psicótica: animales castrados, esvásticas de mierda en las paredes, ropa que no combina, este tipo de cosas. Por lo que todas esas imágenes no vienen más que a subrayar las ideas preconcebidas que tenemos sobre el género femenino y su incapacidad, o la poca deseabilidad, de su independencia. Además que ese control sobre los animales, no deja de ser una bonita metáfora de su deseo de control sobre el hombre, y por lo tanto sobre la raza humana entera, tal como ilustra esta bonita canción con la que termino el post:
Este sábado 20 de febrero el Club de Señoras del centro social La residencia (aquí el mapa) me ha invitado a presentar mi conferencia-curso-espectáculo sobre inmigración y medios de comunicación, que esta vez recibe el nombre de “Vinieron de más allá de nuestras fronteras: inmigración y medios de comunicación”. La conferencia viene a ser la misma que presenté en el MUVIM este otoño dentro de las jornadas sobre el papel y la responsabilidad de los media en la construcción de la imagen del inmigrante que organizó CEAR PV (Comisión Española de Ayuda al Refugiado – País Valenciano), ONG con la que llevo colaborando un tiempo dentro del área de sensibilización. Allí gustó mucho, que digo mucho, a rabiar, que el público quizás era muy agradecido pero oye se quedaron hasta el final, y eso que era larga, larga de cojones (me llaman el Fidel Castro del Powerpoint). En fin, que si tienen un rato, pásense aunque sea a saludarme, y quédense a cenar, que hay cena y bailes de grupos modernos (yo que estoy muy abuela no sé cuanto aguantaré…además esta semana he estado delicado). Aquí tienen el cartel y la presentación de los grupos:
CHARLAa las 17′30h :
“Vinieron de mas alla de nuestras fronteras” (Inmigracion y medios de comunicacion)
Pop con filin’ y unos temitas que se te lian solos los lirios. Vienen a presentar su nuevo heliotropo llamado “Revolucion Solar”, que es mas ululante y enrevesado que el anterior, pero no por ello menos adecuado para ponerselo en el coche cuando se va de viaje por el Ampurdan. Magicas.
Pinchada de pop, psicodelia, rocanrol tuareg, rigui del bueno por Diogenes/Focotopo/Miyagui, Raul Matango y Michi Flux Interior
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Habrá cena que prepara la xentola de La Quimera
CSA LA RESIDENCIA Carrera Font d´en Corts 184 frente a mercavalencia
Por cierto me envían un consejo para quien vaya en coche:
QUI TORNE A APARCAR DAVANT LA RESIDENCIA TAPONANT EL CAMÍ O L’ENTRADA A LA CASA QUE HI HA AL FONS DEL CAMÍ QUE NO PATEIXCA PER LA POLICÍA NI PER LA GRUA PERQUÈ JO PERSONALMENT M’ENCARREGARÉ DE PEGAR-LI FOC AL COTXE.
De bon rotllo.
AFORO LIMITADO, INTENTAR VENIR EN UN MISMO COCHE VARIAS PERSONAS PARA QUE NO SE COLAPSE LA ZONA DONDE SE PUEDE APARCAR.
Yo lo digo porque ustedes son muy paletos, muy buena gente también, que de los de pueblo siempre se ha dicho que eran “gente muy noble”… gente muy noble hasta que tiraban al afeminado al pilón o a la cabra del campanario. Pero bueno, a lo que íbamos, que pese a esos pequeños prejuicios de boina calada que ustedes pudieran tener, yo creo que se les debe de informar. Porque tienen una cara de pueblo que echa para atrás. Y pueda suceder, Dios no lo quiera, que en un viaje de esos internacionales que ahora se hacen por cuatro chavos, ustedes vean un cartel que diga “Tonight, Pussian Blue”, y digan, “¡Aivá! Que ese grupo le gusta a mi chavala, voy a comprarla las entradas y la doy una sorpresa”. Y ya la tenemos montada. Porque la que le gusta a su señora de usted es Russian Red, Russian Red, que es esa chica, Lourdes Hernández, que es cantante indie, folk, o neo folk, y NO Prussian Blue que esas son también, también son neo folk, oyes y monísimas, si me apuran más monas que Lourdes, pero, claro, la diferencia es que son un poco supremacistas blancas, para qué engañarnos, un poquito racistas las chicas son. Comparen y no se me llamen a engaño, que luego se pueden llevar un disgustazo de los gordos, pensando meterse en un pub indie londinenese con la crema de la escena y acabando rodeados por hooligans con la calva tatuada:
¡¡¡Queeeee monasssss!!!... pues son el mismísimo diablo.
Sonar, a mí qué estoy medio sordo, a mí me suena igual. Oye que me la ponen en una peli de esas de desencuentros indies, y sin fijarme en la letra, me la bajo, y la escucho las tardes de lluvia, o cuando pillo un autobús urbano mientras repaso la cara de tristeza de los transeúntes. Claro que si al tercer día de escucharla empiezo a preguntarme la razón por la que veo tan pocos arios en la ruta del 89 es que el mensaje de las gemelas Lynx y Lamb Lennon Gaede está haciendo mella en mí, y de qué manera. Porque según la wiki, ojo al dato, las Prussian Blue son un “duo pop teenager nacionalista blanco formado en el 2003”, además son gemelas, simétricamente malignas y simétricamente neonazis, llamadas “las gemelas Olsen del movimiento Supremacista Blanco”. Originarias, además de California, que aquí las tienen paseando por los alrededores de Bakersfield, que eso tiene que ser el típico caldo de cultivo de nazis y psicópatas (por cierto que dejaron Bakersfield porque no era lo suficientemente blanco para su familia y se fueron a Montana).
Aunque uno no se pueda resistir a su folk-rock acústico y a su sonido bubblegum, por no hablar de su imagen de no haber roto nunca la crisma de un inmigrante, a pesar de todo eso, las letras lo dejan claro: que si un “Times are very tough now for a proud White man to live” dejado caer por allí, que si un categórico “Aryan man awake” por allá, que si un “Skinheads are my favorites; they’re the real patriots” por acullá. Vamos que estas chicas tienen un bagaje cultural de aúpa, por no hablar del dominio de los dodecasílabos… aunque las letras se las escriben, porque esas ideas a las criaturas solas no se les ocurren. Y creo yo que debe ser la madre, April Gaede, quien tiene su propia columna en la revista La Vanguardia Nacional (National Vanguard) donde la mujer debe orientar sobre la cría y el cultivo de arios, así como algún truquillo para el hogar estilo cómo quitar chicle de la alfombra, o los usos del vinagre para la limpieza. Y es que la señora Gaede debe de ser de armas tomar, pues recién nacidas las gemelas decidió sacarlas del sistema de enseñanza americano y educarlas en casa por las enormes diferencias de criterios en la educación de las mismas. Y no es que las gemelas llegaran a estudiar la Segunda Guerra Mundial en parvulitos, qué vaaaa, sino que la madre consideraba que la visión que se les daba del abecedario era de muy poco a nada supremacista blanca. Aquí tienen un documental dedicado a las hermanas donde, en los primeros minutos, aparece la madre diciendo esa cosa tan bonita de “A es por Ario, B…”. Es un fragmento del documental Nazi Pop Twins
Y claro, con esa educación les sale estos soles de criaturas…
Aunque según he podido leer, el documental ilustra el intento de las gemelas de separarse de su asfixiante madre y de la ideología supremacista blanca, defendida por ellas a través de entrevistas, el legado que las hermanas podrían dejar si se separan del buen camino es escaso pero significativos: dos discos, uno de 2004 llamado Fragment of the Future (Resistance Records), y otro un año más tarde, The Path We Chose, más en el rollo de rock tradicional. Además de su aparición en el documental anteriormente mencionado, Nazi Pop Twins, tuvieron un pequeño cameo en una peli de terror,Dark Walker, y, esto les va a encantar, un musical inspirado en su vida llamado White Noise. Según la nota de prensa, White Noisees la historia de “Eva y Kady Siller quienes se establecen como cantantes de un pequeño grupo folk que promueve mensajes supremacistas blancos. Y que son descubiertas por un poderoso manager de Nueva York, quien les convence de que pueden llegar a introducirse en el mundo del rock/pop mayoritario, haciendo que su poder aumente considerablemente, simplemente codificando el mensaje de odio de sus canciones. De hecho, una envoltorio poderoso y un público pasivo son una peligrosa combinación (…) la obra se presenta como una parábola de nuestros tiempos, exponiendo una realidad dolorosa a la que nos creemos inmunes. Una obra diseñada para educar audiencias sobre los peligros inadvertidos de los extremismos y su penetración en la cultura mayoritaria”. Un par noticiarios sobre el musical, el primero, incluye un gracioso baile de las gemelas alrededor de la esvástica:
Este nos trae la canción que abre el musical “James Earl Ray makes my day”, es decir, “El asesino de Matin Luther King me alegró el día”.
Hasta aquí llega nuestro recorrido con las gemelas nazis, esperando que hayan encontrado las 7 diferencias con Russian Red, y esperando nuevas noticias de ellas, ya sea en su versión más nazi y odiosa, como en su versión mainstream, con canciones tatareables por las gentes sensibles de todas las razas y condiciones. Tan sólo subrayarles el consejo que da uno de los bustos parlantes de las noticias anteriores: “es mejor separarse de la familia, antes de que acabes odiando a la misma gente a la que tu familia odia”. Aaaamen, hermana:
Después de serias consideraciones sobre qué vídeo poner para el Día de San Valentín he llegado a la conclusión que mi canción de amor favorita es ésta:Like A Bad Girl Should de The Cramps.
Primero, porque es una historia de amor real y duradera entre el cantante del grupo Lux Interior y la guitarrista Poison Ivy (existen múltiples leyendas sobre cómo se conocieron… que si en un curso de chamanismo, que si haciendo autostop…).
Segundo, porque fueron los principales creadores del psychobilly, una mezcla de punk y rockabilly adornado con toneladas de cultura trash: Las Vegas, los bailes go-gos, la ciencia-ficción… y en ese acto creativo había también mucho amor.
Tercero, porque es un vídeo y una canción super-guarros. Hay escupitajos, sumisión masculina, fetichismo con zapatos y corsés, y un espectacular primer plano del culazo de Poison Ivy.
Cuarto, ¡¡la letra!!, esa letra, especialmente: “I love your sick way you think the way your perfume makes you stink” es decir “Me encanta tu forma enferma de pensar, me encanta como tu perfume te hace apestar”.
And last but not least, que la conclusión a la que llega cualquier observador atento tras ver el vídeo es que por muy aparatosa que sea Poison Ivy, los tacones le quedan mejor a él, a Lux Interior. Que ustedes lo disfruten, tomen ideas para esta noche, y brinden por el amor bajo todas sus formas. Te quiero cuchi.
Ustedes dijeron...