Si en el anterior post les instaba a que tiraran a la basura sus mp3 de las grandes divas de la canción moderna (llámenla “pop”, llámenla “house”), ahora les digo: ¡¡¡¿¿pero qué habéis hecho desgraciadas de mierda??!!. No me hagáis nunca caso, que yo hablo de coña, que hablo a tontas y a locas. Bueno, la verdad, es que si me apuran es mucho más entretenido pensar sobre las grandes divas que escucharlas, y eso que muchas de sus canciones están diabólicamente producidas como para convertirse en glutamato para los oídos, y uno nunca se cansaría de escucharlas. Sin embargo, pese a la atracción que pudieran tener sus melodías metálicas, la aparición de una nueva y gran diva como Lady GaGa es algo que los aficionados a la cultura popular celebramos como un complejo sodoku comercial, un problema de física cuántica, y un acertijo visual, todo a la vez. ¿De dónde viene ese producto conocido como Lady GaGa (un producto con copyright propio)?. Las dudas sobre el origen de la fiebre Gaga (¿es un extraterrestre?, ¿es un travesti?, ¿es un extraterrestre travesti?) cobran mucho más sentido si la comparamos con la reina madre del pop, Madonna, la matriz de la que sale la copia Gaga. Antes de que los fans fatales de uno u otro lado se me echen encima, escuchen y lean con tranquilidad, hombres de Dios, porque las semejanzas y las diferencias que se establecen entre una y otra son esenciales para comprender la evolución de la representaciones de la mujer en la cultura popular. Vayamos primero por las semejanzas:
Vamos a ver, queridos corderitos, en qué se parecen Lady GaGa y Madonna. Vale, ambas son de origen italoamericano, pero la cosa no va por ahí… pensar… os ayudo: ambas son Suuuuper… ¿alguien?… Super Putas MTV. La verdad es que para llegar a esa conclusión no hay que marearse mucho la cabeza porque todos podemos reconocer a la mujer hipersexualizada de los videos musicales, pero quien ha pensado y meditado sobre ello, y ha logrado superar la simple indignación es Virginie Despentes post-feminista radical, directora de Fóllame (1998) y cuyo libro Teoría King-Kong ha sido recientemente traducido al castellano por la editorial Melusina (imprescindible su catálogo). A lo que íbamos, en ese libro Virginie Despentes explica este fenómeno de la mujer hipersexualizada, de la mujer canlentona del pop en estos términos:
Ya sea mientras andamos por la ciudad o cuando vemos la MTV o un programa musical de la primera cadena o cuando hojeamos una revista del corazón, nos asalta la explosión del estilo super-puta, por otra parte muy favorecedor, que adoptan muchas chicas. Es una manera de disculparse, de tranquilizar a los hombres: <<mira que buena estoy, a pesar de mi autonomía, de mi cultura, de mi inteligencia, en realidad lo único que quiero es gustarte>> parecen gritar las niñas en tanga, Tengo la posibilidad de vivir de otro modo, pero he decidido vivir alienada a través de las estrategias de seducción más eficaces.
Podemos extrañarnos, a primera vista, de que las chavalas adopten con tanto entusiasmo los atributos de la mujer <<objeto>>, que mutilen su cuerpo y lo exhiban espectacularmente, al mismo tiempo que esta joven generación valoriza la <<mujer respetable>>, lejos de la sexualidad lúdica. La contradicción es tan sólo aparente. Las mujeres envían a los hombres un mensaje tranquilizador: <<no tengáis miedo de nosotras>>. Vale la pena llevar ropa poco confortable, zapatos que dificulten la marcha, vale la pena rehacerse la nariz o hincharse los senos, vale la pena morirse de hambre. Nunca antes una sociedad había exigido tantas pruebas de sumisión a las normas estéticas, tantas modificaciones corporales para feminizar un cuerpo. Al mismo tiempo, ninguna otra sociedad ha permitido de modo tan libre la circulación corporal e intelectual de las mujeres. La re-feminización de las mujeres parece una excusa que viene después de la pérdida de las prerrogativas masculinas, una manera de tranquilizarse, tranquilizándoles. <<Liberémonos, pero no demasiado. Queremos jugar el juego, no queremos poderes vinculados al falo, no queremos asustar a nadie.>> Las mujeres se aminoran espontáneamente, disimulan lo que acaban de conseguir , se sitúan en la posición de la seductora, incorporándose de este modo a su papel, de modo tan ostentoso que ellas mismas saben que –en el fondo- se trata simplemente de un simulacro. El acceso a los poderes tradicionalmente masculinos implica el miedo al castigo. Desde siempre salir de la jaula se ha visto acompañado de sanciones brutales.
Esta reflexión, negro sobre blanco, está no sólo en el corazón de la representación llamada Madonna como en la representación llamada Lady GaGa, sino en el 99% de las revistas dedicadas a las mujeres. Y tiene aquí un claro sentido: no puede haber una representación poderosa de la mujer que no sea super-puta y que con ello sea super-tranquilizadora (recordemos el libro Sex de Madonna que se publicó a la vez del álbum Erótica… aunque ambos casos hayan quedado como juegos de niñas). Claro que a partir de ahí vienen las diferencias, que en este caso son más que jugosas: ¿en qué se diferencia Madonna de Lady Gaga?. Principalmente en que Lady Gaga es (1) más travestí, más transexual y (2) en que Lady Gaga es más cibernética y/o virtual y por lo tanto representa mejor estos tiempos que corren. Me explico.
1. Decía el filósofo francés Jean Baudrillard… al que yo cada vez que lo leo, entiendo lo que entiendo, que es más bien poquito por no decir nada, pero no puedo dejar de encontrarlo fascinante cuando alguna vez pillo algo… pero a lo que íbamos: decía Jean Baudrillard en su artículo Todos somos transexuales que tras la revolución sexual de los 60s resultaba muy difícil mantener las diferencias de sexo muy acentuadas (una mujer vale tanto como un hombre) y que por lo tanto para representar los “signos carnívoros de la sexualidad” (que como hemos visto son necesarios para tranquilizar a los hombres) las mujeres echaban mano de los travestís “sólo ellos, como es sabido, viven de los signos exagerados, de los signos carnívoros de la sexualidad”. Y que se recurre a ellos porque vivimos en una época de “simulacros eróticos y kitsch transexual en toda su gloria” y porque ninguna mujer cabal puede asumir los discursos que la publicidad y los videoclips lanzan sobre la mujer.
¿Y qué discursos son esos que se transmiten a través de los video-clips y los anuncios?. Esencialmente “la exageración del discurso sexual” pero que nunca es perverso, libertino, amenazante. Es un “exorcismo del cuerpo sexual por la exageración de los signos sexuales”, “el exorcismo del deseo por la exageración de su puesta en escena” (y la exageración de la comercialización). Eso, oye, tal cual, tal cual es Lady Gaga. Lady Gaga se representa como un travestí, como una mujer que parece un hombre disfrazado de mujer exagerando su sexualidad, que como hemos visto nunca es amenazante, cuando menos, superficialmente violenta. Quiero decir, sería un punto ver a Lady Gaga calzando un cinturón polla follándose a un chulazo. Pero no esperemos cosas así, que puedan molestar. Esa sexualidad hiperbólica y teatrera (porque mira que es teatrera) está en la base de su éxito, y no lo digo yo, que lo dice gente tan superficial como la revista de moda vmagazine quien le dedicó un editorial (ahí es nada) diciendo: “Convierte su propio cuerpo en un objeto, ‘glamouriza’ sus experiencias sexuales y se toma su arte demasiado en serio. Ése es el motivo de que Lady Gaga sea la próxima Reina del Pop“. La diferencia con Madonna es esencial. Madonna rara vez ha sido tan travestí como Lady Gaga, por lo menos no hasta desatarse toda una rumorología sobre si Gaga es una hermafrodita o no, y si tiene un pequeño pene a modo y manera de clítoris superdesarrollado. Con video y todo:
2. Ahora está la cuestión de los referentes, de cómo está construido el producto Madonna y de cómo se diferencia del producto Lady GaGa. Existe un mítico artículo escrito por la reina madre de todas las post-feministas que es la americana Camille Paglia (no os puedo dar la referencia porque dejé ese libro y nunca me lo devolvieron, y valía un pastón) donde explicaba de qué retazos estaba hecha Madonna. Cómo tomaba en ciertos momentos la estética de una Marilyn Monroe, como tenía, a veces el rollo de vagabunda posmoderna, de una italiana cristiana… en fin, ya me entienden. Lo que nos interesa de ese artículo no son tantos los referentes como el proceso de construcción. Lo voy a decir sencillamente: a Madonna se le veían las costuras. A pesar de llevar capas y capas de personajes encima, todos más o menos, aunque desde luego sin la gracia de Camille Paglia , podíamos diferenciar los referentes “mira aquí hace de la Monroe, mira…”.
Sin embargo, lo glorioso de Lady GaGa, y esto lo encuentro simplemente glorioso, es que… ¡¡tachan!!… no tiene referentes. Lady Gaga es pura simulacra tal como lo explicó otra vez el pesado de Jean Baudrillard. Y que yo lo voy a explicar sencillito: Lady GaGa es una copia de una copia de una copia de una copia del que nadie recuerda el original. O dicho de otra manera, es una copia sin original. Lo cual es mucho más fascinante que hacerse un traje a retazos. Lady GaGa es un personaje cibernético, es como Kyoko Date, la primera estrella virtual creada en Japón (una adolescente cantante creada en 1996: ver video más abajo). Y esto, supongo, y es mucho suponer, no es una ni una paranoia mía, ni creo que Lady Gaga lea a Jean Baudrillard, pero sí que está ejemplificado en sus videos: barroca e hipersexualizada pero siempre parece plana, muchos de su movimientos son mecánicos, robóticos y repetitivos. Además su vestuario y su maquillaje hace de ella un personaje que parece que lleve el photoshop incorporado. Concluyendo: Lady GaGa ES la nueva Reina del Pop contemporáneo porque sus productores han comprendido mejor que nadie el estilo del mundo, lo cual no significa que tenga que durar más de un año. De hecho, que Lady GaGa dure tanto como Madonna iría en contra de su naturaleza de puro holograma:
Os dejo con la mejor parodia que he encontrado de Poker Face, una cantada nada más ni nada menos que por Westboro Baptist Church que son esos lunáticos extremistas americanos que creen que EE.UU. está condenado por su permisividad hacia los homosexuales y que atacan a nuestra diva por su lujuria y por su apoyo a la causa gay (aquí tienen el video de su discurso en Washington… aviso, no es una gran oradora). El video lo han hecho de coña unos graciosos, unos chisgarabises. La letra sobreimpresionada: God hates you, Lady Gaga.















































Ustedes dijeron...