La nostalgia es una puta con tres tetas : remakes, género, política y cine de palomitas.

Si tuviéramos que ponernos poéticos y hacer una greguería para resumir una parte importante de la cartelera actual podríamos decir que “la nostalgia cinematográfica es una prostituta con tres tetas”. Por supuesto no estaríamos hablando de una mujer cualquiera o de una mujer real porque por suerte no existen muchas mujeres que cumplan el sueño adolescente de poseer tres tetas estéticamente agradables y completa y absolutamente disponibles a las fantasías masculinas. Sin embargo la realidad nunca ha sido un impedimiento para la construcción de los sueños húmedos y adolescentes como el de la polimastia o pezón supernumerario que, como cualquiera de los otros tropos machistas que conforman nuestra cultura occidental, es un cuento viejo que si bien en un principio estaba relacionado con la capacidad reproductiva y dadora de vida de las mujeres en base a la idea de que en la mitología para subrayar su buen funcionamiento, los miembros se multiplican o amplían (el pene de Priapo). Así, por ejemplo, la polimastia era la forma que tomaba el culto a las deidades femeninas como  Artemisia/Diana en Éfeso o las madres de los emperadores romanos, como la de Alejandro Severo (202-235), apellidada “Mamea” por tener varios senos y que, por cierto, tiene su propia estela dedicatoria en la calle Caballeros de Valencia (“Los valencianos viejos y veteranos / dedican esta memoria / a Julia Mammea,/ augusta madre de nuestro señor/ el Augusto” tal como se puede leer en esta página).

Si, como decía, en un principio podría estar relacionada con valores positivos relacionados con los eficacia amamantadora a medida que se van asentando los principios de la cultura occidental patriarcal pronto adquiere los valores contrarios asociándose por ejemplo a la figura de Ana Bolena, la controvertida y guillotinada esposa de Enrique VIII, de quien se decía que no sólo sufría o disfrutaba de polimastia sino también de polidactia, teniendo dedos y pezones de más, siendo estas malformaciones indicativas según creencias de la época de sus conexiones con la brujería. En 1752 Bartolomeu Antunes pinta un azulejo en el convento de São Francisco (Salvador de Bahía) donde plasma la leyenda escrita por Lynceus of Samos sobre una mujer romana con cuatro bellos pechos (los pechos extras tienen que ser estéticamente bonitos, sino no sirven para nada), uno encima de otro y todos destinados a producir leche en abundancia y Rubens hizo otro tanto imaginando lúbricamente a una mujer con cuatro senos y la pintura dicen que está en el Louvre. A partir del SXVIII y con el auge de las investigaciones médicas convertidas en anecdotarios, los senos se multiplican llegando al extremo de haber sido registrado el caso de una mujer diez tetas por Otto E. Neugebauer en 1886, situándose esta explosión mamaria en los lugares más recónditos y convirtiendo a muslos, axilas y hombros en nuevas fuentes de alimentación.

En el mundo de la ficción contemporánea el personaje de la mujer con polimastia ha aparecido extensamente aunque nunca ejerciendo como protagonista y casi siempre jugando un papel de gag visual especialmente dentro del género de la ciencia-ficción, siendo de todos los retratos que he podido encontrar el más complejo el de la figura de la hembra Askajiana con seis pechos de El retorno del Jedi (1983) que no está tan desarrollada en la película como en los libros. En ellos se habla de la Askajiana como una sociedad tribal del desierto que acumula agua en su cuerpo para sobrevivir, que adoran a una diosa femenina dedicándose a la fabricación de lujosas telas y que utiliza sus múltiples pechos para amamantar a sus “camadas”. Desde ese extremo, la figura se va haciendo más básica y abocetada a modo de chiste visual para “Star Trek V: La última frontera (1989) (tres pechos), “Las chicas de la Tierra son fáciles (1988)” (cuatro pechos), El guerrero y la princesa (título en inglés “The Warrior and the Sorceress”: tres pechos, 1984) y en entrañables comedias como Novio por una noche (tres pechos),  Dos tontos muy tontos (tres pechos) o comedias sobre ciencia-ficción como Paul el marciano (2011, tres pechos). Pero, sobre todo, si existe un personaje con polimastia conocido es el de  la prostituta Mary de Desafío total (1990) que muy probablemente esté inspirada en el libro Guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams donde aparecía Eccentrica Gallumbits, la puta de tres pechos de Eroticon Seis. La prostituta de Desafío total (1990 y remake de 2012) es el hilo conductor de este trabajo en el que analizaremos sus tres pechos:

LA TETA CAPITOLINA O CONGLOMERADA.

Haciendo una historia larga, corta (como dicen en los USA: long history, short), podríamos decir que en 2010-2011 la Sony, empresa fabricante de hardware electrónico, echa mano de unas de sus empresas filiales, la americana Columbia, fabricante de software electrónico (películas, series, música…), para que cree un nuevo producto del que se puedan derivar toda una serie de videojuegos y otros alimentos para cachivaches recargables. En este proceso la Sony deja completa independencia a la Columbia / Sony Pictures Releasing porque no cree que sus valores japoneses tengan un buen marketing en un mundo globalizado y porque sabe que sus aparatos necesitan de historias vendibles. Ésta a su vez compra los derechos de la película Desafío total de 1990 obra de Paul Verhoeven inspirada en un cuento de Philip K. Dick y que fue originalmente producida por una especie de “fábrica” de blockbusters independientes, la Carolco, actualmente desaparecida.

Damos un salto a septiembre de 2012 cuando la película se estrena en España y la empresa Butragueño y Bottlander realiza una acción de street marketing donde la mujer de tres pechos con un desparpajo muy castizo (“Cariño, tienes que venir a verme”) dicen que paraliza el barrio de la Latina. La versión española de Mary, la prostituta, no sólo se pasea por la calle sino que muestra sus tres pezones a diferencia de la “mojigata” acción que se llevó a cabo en el Comic-con de San Diego donde se los taparon. La nota de prensa de Butragueño y Bottlander se extendía en la descripción del maquillaje y decía literalmente: “Los 3 pechos están fabricados con un material espumoso de aspecto mate erguido y con tacto natural, acoplados al cuerpo de la actriz con maquillaje sintético”. El juego, pues, no era descubrir que pecho era el verdadero sino en dar a conocer la película haciendo que la gente hiciera fotos y las difundiera por la red, consiguiendo con ello que los chicos, los potenciales clientes, se sintieran como Arnold Schwarzenegger frente a ese cuerpo monstruoso de mujer lúbrica.

Los pezones tapados del Comic-con.

Pero el paralelismo entre el protagonista de Desafío total (2012) y su público no se queda ahí ya que existe una relación extraña e inversa entre ambos: mientras Douglas Quaid / Hauser, el personaje de Colin Farrell descubre que no es un simple obrero sino un fuerte héroe de la resistencia neutralizado por el gobierno (¡que simbólico todo!!), es decir, mientras descubre cuáles son sus verdaderos recuerdos, los del público están siendo manipulados y se crea toda una serie de nuevos recuerdos que se ven reforzados por el resto de la cartelera. Así mientras se adapta las películas de entretenimiento de los 80 como Juez Dredd, Desafío total o en un futuro próximo, en el 2013 cuando se espera la nueva versión de Robocop dirigida por Jose Padilha realizador de documentales de denuncia como Ônibus 174 (altamente recomendable)… mientras, como decía, se adapta esas películas al lenguaje audiovisual acelerado del video-juego para una generación joven, se recrea una fantasía cinematográfica de toda una generación de hombres: las pelis de patadones, de efectos especiales, de moralidad construida a base de malos malos, buenas buenas y de furcias furcias de tres tetas, de explosiones, películas que venían precedidas por el jingle de “Movierecord” son obras maestras de un pasado sentimental y cinematográfico mucho menos complejo que el presente.

LA TETA EDÍPICA

Hace un par de semanas el twitter de la revista Fotogramas hacía una pregunta inocente refiriéndose al estado actual de la cartelera cinematográfica: “¿Para qué sirve un remake?” Por encima de la típica acusación de que Hollywood, ese lugar que no existe, se está quedando sin ideas, la estrategia de recuperar los grandes éxitos, los grandes blockbusters de los 80 tiene una serie de innegables ventajas comerciales que pueden ir desde poseer esa película en biblioteca, es decir, poseer sus derechos cinematográficos hasta los valores adicionales de cualquier producto cultural “pre-sold” y que son básicamente que una gran parte del público conozca de qué va (la película inspirada en el libro…). Sin embargo preguntarse la utilidad de hacer un remake de una película mala de los 80 también nos puede llevar a preguntarnos sobre cuál es su público, ¿Para quién se hace una película como Robocop 2013?.

Evidentemente se puede pensar que se quiere adaptar esas grandes obras de la humanidad al montaje rápido al que está acostumbrado la chavalería de la MTV y los video-juegos al mismo tiempo que intentan llamar a las salas a los treintañeros que tuvieron la “suerte” de verlas en cine el año del estreno. Ahora demos un paso más y preguntémonos y ¿si estas películas intentaran reconstruir sus audiencias originales?. Parece claro que lo que conocemos como cine de palomitas o blockbuster nació en la década de los 80 de mano de Steven Spielberg o George Lucas, dos de los creadores más reaccionarios de la segunda mitad del S.XX y cuya dialéctica cinematográfica se inserta plenamente dentro de la retórica política de Ronald Reagan hasta el punto que un estudioso de la época Peter Biskind dijo de ellos que si Ronald Reagan no hubiera existido Spielberg y Lucas lo habrían inventado (en este artículo la lectura de Biskind completa). Explicando en dos frases cual es el razonamiento de Peter Biskind podríamos decir que Spielberg/Lucas transformaron al público norteamericano de los 70, de un público maduro que disfrutaba de “Taxi Driver” o “El Padrino” a un público infantil que lo hacía con “E.T.” y “Star Wars” y que a través de una serie de figuras retóricas y técnicas volvían a gritar, llorar y emocionarse en el cine. Los remakes de las películas anteriormente mencionadas cogen ese espíritu y lo intentan actualizar y reconstruir metiéndolo en la centrifugadora del montaje de la MTV, pero ¿sirven a alguna causa política concreta?. Mi opinión muy alejada de la conspiración cultural es que no, aunque ello no signifique que culturalmente su confluencia no refuerce ciertas lecturas reaccionarias. Por ejemplo, refuerzan y crean la idea ficticia de los 80 y 90, épocas de neoliberalismo terrible y origen de la situación actual, como un pasado no problemático lleno de héroes, novias de héroes y malvados. Además infantiliza audiovisualmente a una generación de espectadores que está viviendo una politización acelerada disociando al cine (espectáculo de feria de centro comercial) de la lucha que transcurre en las calles, colegios, universidades y en los centros culturales y en donde al cine, cada día más, se le exige silenciosamente determinadas lecturas y explicaciones de un mundo complejo. Esas características se pueden ver resumidas en iniciativas como Phenomena que al recuperar pelis como “Cazafantasmas” o “Tras el cristal” y al proyectarlas en el cine reconstruye milimétricamente la audiencia de los 80 en el 2012. Aunque también en pelis como Super 8 (2011) de J.J. Abrams que reconstruyen a escala el cine de Spielberg.

LA TETA FEMINISTA

La reconstrucción de cuentos adolescentes ya sean asexuados (Super 8) o cargados de clichés de género y fantasías sexuales (Desafío total 2012) mantienen la visión de género que el Hollywood comercial construyó para no asustar a los pre-adolescentes de los 80, el público mítico que iba arrastrar a toda la sociedad al cine (algo que, por otro lado, consiguió). Con ello se muestra que en 30 años de cine comercial las grandes producciones del cine comercial no han avanzado ni un ápice en cuanto a la engañosa posición de la mujer en estas películas. Engañosa porque siempre se habla de Ripley (Sigourney Weaver – Alien) y Sarah Connor (Linda Hamilton – Terminator) como ejemplo de mujeres fuertes en sus respectivas películas aunque ambas hayan ejercido esa violencia en su papel de madres. Sin embargo esos personajes abrieron las puertas a las modernas heroínas de acción, o mejor, heroínas de acción novias del héroe,  que sí admiten más ambigüedad que el papel desarrollado por Ripley/Connor en sus ciclos de “madres violentas”, de hecho, Kate Waites en su artículo “Babes in boots. Hollywood’s oxymoronic warrior woman” habla de las mujeres guerreras en estos términos:

<<Construidas tanto para hacer titilar a la audiencia adolescente masculina como para llamar la atención de mujeres que buscan modelos de heroísmo, las mujeres guerreras de Hollywood tratan de cumplir con las nociones extremas de feminidad convencional, aunque su negocio sea patear culos (…) La discusión [sobre ellas] oscila entre los que ven a la heroína de acción simbólicamente como un hombre y por lo tanto reaccionaria, frente a los que la ven como un perturbación de las “convenciones genéricas tradicionales” a través de la parodia, y por lo tanto, progresiva>>

Dentro de las características de estos personajes, que en (Desafío total 2012) estaría representado por Kate Beckinsale y Jessica Biel, deberíamos destacar: la belleza de las protagonistas y sus vestidos sexualizados que enfatizan la sexualidad en vez del músculo y por lo tanto mitigan la sugestión de poder y fuerza. Generalmente aparecen dirigidas por figuras de autoridad masculinas que la mayoría de veces están ausentes (caso más paradigmático “Los ángeles de Charlie”). Generalmente sus acciones tienen un motivo maternal que enmarca la violencia dentro de la lógica de protección. Tienen nombres como Lady Lara Croft, Los ángeles de Charlie y Beatrix Kiddo (de kid, “chaval” en “Kill Bill vol. 1) que funcionan simbólicamente como elementos subordinadores. Resumiendo lo que viene a decir Kate Waites sobre estos personajes es que adquieren la mascarada del luchador masculino y que su papel dentro de la narración de acción tiene que ver más con la representación de la masculinidad como algo exagerado (histéricamente exagerado) que con la feminidad.

Como decía Susan Faludi de la película y de la época que nos ocupa, a finales de los 80 y principios de los 90 al igual que ocurrían en el cine de los 50, periodos que ella identifica como backlash o reacción anti-feminista, las mujeres independientes eran silenciadas fuera de la pantalla:

“En la películas de tipos duros que proliferaban a finales de la década, los héroes masculinos se marchan a zonas de guerra completamente masculinas o al Salvaje Oeste. En la creciente violencia del estreno sin fin de películas de acción —Predator, Die Hard, Die Harder, RoboCop, RoboCop 2, Lethal Weapon, Days of Thunder, Total Recall— las mujeres se ven reducidas a personajes incidentales o desaparece”.

A raíz de estas palabras resulta curioso constatar que en dos películas tan taquilleras de esta temporada como El caballero oscuro: La leyenda renace  o Desafío total  los prototipos femeninos sean exactamente los mismos y se vean reducidos a tres: el triangulo formado por la mujer traicionera, la heroína de acción masculina o la prostituta de tres pechos.

3 responses to this post.

  1. Posted by Cementerios on octubre 11, 2012 at 8:59 am

    Totalmente cierto Palo!

    Respecto a lo del remake… pienso que tienes mucha razón, es un gancho para captar a la gente. La vertiente más económica del cine, pues el mensaje de éstas muchas veces queda diluido en mitad de tanto efectismo… lo llamo cine de hologramas.
    Pero al contrario de lo que dices, por ejemplo, a otras personas nos sirve para recordar -revisionar- la versión original que a veces queda en un lugar recóndito de nuestra mente recordando vagamente alguna imágen de nuestra infancia aunque muchas veces sirve más que para refrescar la mente para desmitificar algunos iconos, la verdad. No obstante, siempre es un gusto ver películas malas de los ’80 como ésta.

    Por otra parte… parece que más directores y/o estudios se suben al carro de Burton a la hora de hacer remakes y reinterpretaciones… cosa que personalmente ya me llega a cansar, aburrir… más si no se varía en lo más mínimo o se hace sin gracia alguna.

    *Gracias por este post que complementa el del mes pasado de la “Scifiworld”, eso sí, el palomitero es más punzante y agudo, cosa que me encanta ;D

    Respon

    • Hola Juan:

      Sí, creo que tienes razón en lo de revisionar o refrescar el cine de los 80, lo que me resulta curioso es la confluencia de tantas pelis del mismo rollo, de reelectura de los 80… Por otro lado, como no soy una persona muy coherente me muero por ir a una sesión de Phenómena y por cver peliculones como “El joven Sherlock Holmes” que seguro que dejará mejor recuerdo que el viejo Sherlock Holmes de Garci.

      Respon

  2. Posted by JL Sanguesa on maig 8, 2015 at 8:12 pm

    Magnífico artículo.
    Me gustaría entrevistarte para un documental que estoy haciendo sobre la memoria y la nostalgia, sobre todo en relación con determinados temas de la cultura popular y la llamada cultura-basura. Si te interesa concederme una entrevista, contáctame por favor a través del correo electrónico que te dejo en el registro.
    Por cierto, que yo también aspiraba a la beca FORMARTE, y también me han jodido la vida por ahí…

    Enhorabuena por el blog y por tus reflexiones crítico-bizarro-psicotrónicas. Son canela fina.

    Respon

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