MTV Apocalipsis Party.

Hace ya unos cuantos años Doris Lessing escribió algo así como que las cadenas que el realismo mantenía con la novela, y por lo que aquí nos importa con cualquier otra forma de ficción, empezaban a romperse ya que lo que veíamos en la calle cada vez se volvía más brutal, salvaje y neurótico (no era la literatura la que se volvía salvaje sino la vida). Este acertado razonamiento debería de estar inaugurado los telediarios nacionales de este fin de semana si los guionistas de informativos (¿de verdad alguien los puede llamar “redactores”?) tuvieran un poco de sensibilidad poética y social. Pero claro, una vez escritas en el teleprompter y una vez soltadas al éter televisivo, ¿cómo justificaría el busto parlante del presentador que la entradilla hace referencia a unas enigmáticas frases de la premio Nobel de literatura?.  Veamos…

Este fin de semana que se sitúa cronológicamente entre una multitudinaria manifestación sindicalista contra los recortes del gobierno y una toma simbólica del congreso de organizaciones afines al 15M ha estado marcada por los disturbios de raza blanca ocasionados a raíz del festival de la MTV, MTV Madrid Beach, hechos que probablemente hayan sido los más graves que se hayan registrado la ciudad desde alguna otra efeméride violenta ocasionada (me imagino) por un choque entre hinchadas futbolísticas o por cualquier otra causa. A esta cadena de hechos puramente fortuitos tenemos que sumar que los enfrentamientos de la MTV ocurrían mientas el Partido Comunista Español celebraba su fiesta anual bailando al ritmo de un grupo tan perseguido por las fuerzas policiales democráticas como Los chikos del maiz, cuando el cartel del concierto patrocinado por la cadena norteamericana figuraban nombres tan poco sospechosos de radicalidad como un lánguido Carlos Sadness (Sadness es tanto apellido como actitud, tanto gracia como porte),  Georgina, DJ Nano o cualquiera de esos grupos intercambiables de sintetizador acompañado en este caso con alguna concesión al color local con un grupo de “rock canalla”. ¿Cómo anunciaba la MTV esa orgia de destrucción de mobiliario urbano que ha bautizado con el surrealista nombre de “MTV Madrid Beach”?:

“Por segundo año consecutivo, MTV vuelve a liarla en Madrid con dos días de conciertos en la Explanada del Rey (al lado del río y de la estación de Príncipe Pío) y totalmente GRATIS. Madrid Beach consistirá en dos jornadas llenas de conciertos para todo el mundo y exhibiciones de skate. Un día dedicado a la música indie y otro al pop. ¿A cuál asistirás? ¡Participa en nuestros concursos, hazte con una entrada VIP y coméntalo!”

El segundo intento de trasladar la playa a Madrid se ha cobrado nada menos que unas 11 personas detenidas y 50 heridos durante 2 noches  (a pesar de los disturbios de la primera noche no se cancelaron los conciertos) en un fantástico fin de semana donde la sombra de la juventud titilaba cambiante por las llamas de un contenedor, los aullidos de fiesta tapaban el sonido de las sirenas y la gente de bien se quedaba en casa y sacaba las cámaras al balcón. Y es que las pocas imágenes que hemos podido ver de la revuelta en la prensa (perro no come perro) han sido obra de aficionados, aunque después hayan sido confirmadas por las palabras de los vecinos que en su paseo hipotecado de perro matutino han soltaban a cualquier cámara que quisiera oírles: “¡¡esta juventud está loca!!”. Esas bellas imágenes de destrucción, con los puentes sitiados tanto por las fuerzas de seguridad como por los jóvenes que parecía la toma heroica de  una plaza  nos remiten tanto a los belicosos ingleses que masivamente inundan la costa catalana (Lloret de Mar) y que en su vandalismo han sido precursores de las revueltas de raza blanca en toda España, como a los cuentos de Ballard, esos en los que el ocio disciplinado esconde bajo su superficie brillante todo un cúmulo de tensiones: las urbanizaciones silenciosas y blancas de la costa española donde corre la cocaína y la sangre, el centro comercial como célula totalitaria implantada en nuestra sociedad y en general todo lo norteamericano como sinónimo de atávico y prehistórico. Ballard en relación a esa vuelta a las cavernas norteamericanas decía una cosa muy interesante del libro “América” de Baudrillard:

“Amo ese libro. Algunos americanos se sienten insultados cuando cito esto pero Baudrillard dice que América es la única sociedad primitiva de hoy en día, y con eso lo que quiere decir es que es la única precursora del avance de las sociedades del futuro. El resto del mundo –Europa- no va a ningún lado. Ya te puedes olvidar de ella. En América puedes ver el futuro en su estado primitivo y prehistórico”.

¡¡Qué bonitas reflexiones!! y como riman con lo que hemos visto este fin de semana en los Sucesos de la MTV de Madrid que según mi punto de vista deben tomarse de una manera tan fundacional como el Levantamiento del 2 Mayo y que en su salvajismo muestran la ciudad del futuro, el Madrid del Futuro: una comunidad sin responsables políticos que cede el espacio público a la iniciativa privada que lo convierte en una zona de enfrentamientos tribales por el ocio. Al fondo (o detrás, tanto me da), Eurovegas con sus prostitutas de tres pechos, un poco más delante las torres de la Castellana patrulladas de Robocops y a sus pies los contenedores en llamas que marcan el inicio de las nuevas tribus madrileñas como los Neo-ingenieros, un grupo mecanizado y derechista de estudiantes de las escuelas politécnicas que debido al aumento de las tasas universitarias y a las sucesivas crisis económicas fueron abandonados en Madrid sin poder regresar a sus lugares de origen y que buscaron refugio en la zona de AZCA donde crearon una comunidad grupal basada en la tecnología y el culto al alcohol gratuito.

En ese tipo de paisaje futurista el lanzar botellas a los antidisturbios se considerara un derecho fiscal y el ocio siempre lleva a la violencia porque Carlos Sadness ni ningún otro pazguato de la MTV es capaz de dar voz a todo el hastío y la repugnancia de una juventud sin futuro, sin futuro de clase media, asqueada por un mundo sin trabajo pero lleno de historias de “emprendimiento”, un mundo donde paradójicamente “emprendimiento” es como “segunda generación” o “reaggeton” algo asociado a inmigrantes. Y es que la desesperación de los barrios periféricos y de las gentes periféricas está avanzando como un cáncer al interior (quizás era eso lo que intentaban detener los antidisturbios) y la gente del centro, los estudiantes de provincias, los chicos bien, las niñas monas no saben desesperarse en silencio o por tuiter o haciendo una asamblea donde se agitan las manos. A ellos la tele, la MTV les lleva años  vendiendo que lo “auténtico” es la violencia unida a la representación de los prejuicios de raza, es la cultura violenta y machista negra (la explosión del rap a finales de los 90) o la cultura violenta y machista italiana (a los maquineros americanos, a los de Jersey Shore vaya, se les llama “Guidos” y están culturalmente relacionados con la idea de “italo-americanos”) sin muchos más matices… y seamos sinceros: ¿Qué hay más racialmente auténtico que unos disturbios urbanos?… aunque sea un disturbios blancos ocasionados por un festival de pop urbano. Expresión de que la cadena se convierte en la única del espectro mediático que cumple con sus promesas: con el ocio se vende violencia y la violencia es, a su vez, su recompensa…

 Esta semana han pasado otros dos hechos sin importancia para una ciudad como Madrid: se han identificado a unos ciudadanos en un parque que estaban preparando en asamblea pública una toma pacífica del Congreso de los Diputados, una toma pacífica, por supuesto. Uno de ellos antes de ser identificado había propuesto crear una cadena humana con los brazos y lanzar un ataque psíquico a base de “ohms”  para intentar elevar la cámara de representantes. En esta misma semana se ha desalojado el centro social Casablanca sin incidentes, el Centro Social Casablanca contaba con una biblioteca pública auto gestionada y ligada al 15M Sol con muchos más libros que muchas de las bibliotecas públicas de la comunidad de Madrid, para recuperar volúmenes (que palabra tan del SXVIII) se estaba pidiendo ayuda por facebook y tuiter. Parece, pues, que en este Madrid caníbal de la MTV y el Eurovegas, donde la ley privada hace de las suyas y donde hasta los niños bien se desesperan, la violencia es el premio consentido por el ayuntamiento para el grueso de su población apolítica a los que miran como entrañables gamberros pensando “se lo han ganado, los pobrecillos, dejémosles divertirse…”.

One response to this post.

  1. Good to see a talent at work. I can’t match that.

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