Girls o la televisión post-post-feminista: “who are the ladies?”

ATENCIÓN SPOILERS HASTA EL CAPÍTULO 4.

Ahora que finalmente he terminado mi aparatoso trabajo de final de máster de Estudios Feministas y que por unas semanas puedo escribir lo que quiera y como quiera, aunque probablemente lo haga con los pies metidos en una palangana con cubitos y el portátil desenchufado para no entrar de lleno en el record de muertes absurdas, ha llegado el momento de seguir haciendo suculentos refritos de aquello escrito con lenguaje académico y aburrido, para aligerárselo a ustedes que no dan ni certificados ni nada… ni las gracias dan. Como, además, un capítulo del trabajo de final de máster trata de una teleserie para chicas que está de rrrrrabiosa actualidad como es Girls pues se qué menos que traducirselo a ese lenguaje tan vulgar y monosilábico que utilizan ustedes fuera de la academia. La primera pregunta que les puede venir a la mente, a ustedes y a las miembras del tribunal es “¿por qué diablos debemos ver o mucho menos estudiar Girls?” Vale, además de por ser un tema cool y tendry pero ¿por qué diablos estudiar Girls? Bueno, pues porque yo creo de que Girls la nueva serie de chicas de la HBO es un síntoma claro de la muerte del postfeminismo, ahí es nada, que no es un grano de anís ni dos toses mal dadas: la muerte del post-fe-mi-nis-mo. Y por lo que a ustedes les incumbe, el postfeminismo haría referencia a toda esa serie de relatos que tenían como protagonistas a  esos personajes femeninos del Upper East Side que ustedes adoraban, a esas pijazas que eran sujetas autónomas del neoliberalismo y de su sexualidad soberna, que decían “en mi coño y en mi jaranda nadie manda” mientras compraban productos exclusivos fabricados en el tercer mundo.

Dirán que exagero, pero esta jovencita va camino de Dorothy Parker.

Girls una serie escrita, dirigida y realizada por su actriz principal Lena Dunham una neoyorquina de tan sólo 26 años en un proyecto realizado con la producción de uno de los renovadores de la comedia actual, Judd Apatow, productor de, por ejemplo, películas como Las amigas de la novia (2011) y Superbad (2007), así como series de culto como Freaks and geeks (1999-2000) certifica de manera muy clara la muerte del postfeminismo al apropiarse irónicamente de los relatos postfeministas, y muy especialmente Sexo en Nueva York, de la misma casa madre, la HBO. Eso es lo que podemos ver a lo largo de los primeros capítulos de la serie Girls que pone en su discurrir narrativo no sólo mucho empeño sino también mucho humor en distanciarse de todos esas historias de mujeres glamourosas, jóvenes y triunfadoras que hemos visto hasta el momento.

Por ejemplo, en el episodio piloto de esta serie que cuenta la historia de cuatro amigas en New York que se reúnen de nuevo cuando una de ellas,  Jessa Johansson, se traslada a la ciudad a vivir con su prima, Shoshanna Shapiro, una mujer joven y virgen, que pese a ese estado físico (¿?) está viviendo su particular aventura de Sexo en Nueva York o así lo hace notar cuando acoge a su prima y le enseña el cartel de la serie que tiene presidiendo su comedor. Jessa, una mujer joven y aventurera que ha viajado constantemente durante los últimos años desconoce la existencia de la serie y dice no tener facebook, circunstancias que en el contexto de una feminidad neoliberal basada en tecnologías de representación como las modas o los estilos sería motivo de burla al desconocer el modo mayoritario de representarse femeninamente pero que, en cambio, en Girls, este desconocimiento cultural se convierte en fuente de halagos por parte de Shoshanna: “Joder, que estilo tienes”. Sin embargo, a pesar de la expresión de una feminidad cosmopolita y natural que representa su prima, Shoshanna no puede olvidarse de que las cuatro protagonistas de Sexo en Nueva York han sido referentes fundamentales de la última década y las saca como ejemplos paradigmáticos de feminidad a las que todas las mujeres están abocadas: Carrie la romántica, Samantha la promiscua o Miranda la independiente. Sin embargo, el modo en el que se sacan estos referentes se hace  de una manera tan naif, fragmentada, forzada y conscientemente postfeminista que acaba siendo una gran broma:

–          Sabes, es gracioso porque eres como Carrie, con algunos aspectos de Samantha y el pelo de Charlotte. Es una muy buena combinación.

–          Oh, gracias.

–          Creo que yo soy Carrie en el fondo, pero a veces sale Samantha. Y cuando estoy en el cole pruebo y voy a lo Miranda.

 

A parte de esas referencias explícitas, Girls utiliza las mismas formas narrativas que utilizan las películas, las series y los libros para chicas: la presencia de la primera persona (yo, yo, yo), la forma de diario íntimo que parece que tiene toda la teleserie al hablar de sus personajes, además que con muy mala folla utiliza los mismos mecanismos que el discurso de la mujer moderna y neoliberal, o sea postfeminista ha utilizado con el feminismo. Por ejemplo, en el segundo episodio ante los problemas sentimentales de una de ellas, Shoshanna, que es el personaje a través del cual se critican los vicios de la lectora de literatura para chicas y de la espectadora del tipo de series estilo Sexo en Nueva York, Ally MacBeal o Gossip Girl, saca un libro de autoayuda sentimental titulado Escuchen señoritas: Un acercamiento al amor a través del juego duro del amor, mientras la protagonista Hannah dice “haber leído / odiado ese libro”, Shoshanna lo toma como referente:

–          Shoshanna (leyendo): <<Si un hombre te lleva a una cita, no está interesado, simple y llanamente. Decir “quedemos como amigos” no es una cita, es para que él decida si eres realmente buena para tener una cita, y eso es inaceptable, señoritas>>.

–          Hannah: Tiene que haber excepciones para esa regla.

–          Shoshanna (leyendo): <<El sexo por detrás es degradante. Punto y final. Merecéis a alguien que quiera miraros a vuestra preciosa cara, señoritas>>.

–          Jessa: Y, ¿si quiero centrarme en otra cosa? (…) a esa mujer le da igual lo que quiero.

–          Hannah: Aquí viene mi pregunta: ¿Quiénes son las se-ño-ri-tas?.

–          Shoshanna: Obvia… nosotras somos las señoritas.

–          Jessa: Yo no soy la señorita.

–          Shoshanna: Sí, tú eres la señorita.

–          Jessa: Yo no soy de las señoritas…

–          Shoshanna (enfadándose): Sí que lo eres, eres de las señoritas…

–          Jessa: Eres injusta, no puedes obligarme a ser de las señoritas…

–          Shoshanna: No te obligo a ser una señorita… Tú sólo, vale, yo soy una señorita…ella es una señorita, tú eres una señorita… Nosotros somos señoritas.

Corte. Jessa y Hannah corriendo, Jessa enfandada:

–          Jessa: A la mierda ese jodido ridículo libro.

–          Hannah: Te lo digo, acabo de leerlo pero en un momento raro de desesperación en el aeropuerto de Detroit.

–          Jessa: ¿Cómo puedes ni tan siquiera terminar un libro así? Ese libro es tan estúpido que no podría leerlo ni en el wáter.

–          Hannah: Puede ser cursi y hortera pero realmente tiene alguna perla de sabiduría sobre cómo lidiar con los hombres…

–          Jessa: Esa señora es horrible.

–          Hannah: Pero, ¿por qué te molesta tanto?.

–          Jessa: Me ofenden todas esas supuestas cosas que debemos de hacer. No me gustan las mujeres diciéndoles a otras mujeres qué hacer, cómo hacerlo o cuándo hacerlo. Siempre que tengo sexo es mi decisión.

Esta escena es muy cabrona porque adopta con el postfeminismo la misma actitud con las que las postfeministas trataron al feminismo, es decir, desacreditando los libros que conformaron el pensamiento (en este caso no un libro de ensayo como los de los setenta, como, por ejemplo,  The Female Eunuch de Germaine Gree sino un libro de autoayuda romántica), rechazando el nombre común (las girls/chick rechazaron la palabra woman, del mismo modo que la protagonista rechaza el postfeminista ladies) y por último lanzando la acusación de que a través de todos esos libros de autoayuda, de esas historias y consejos románticos unas mujeres están ejerciendo presión sobre otras. Es decir, se toma al postfeminismo como un discurso dominante de género al que hay que cuestionar del mismo modo que las postfeministas cuestionaron al feminismo, salvo con la diferencia de que quizás el feminismo nunca ha sido un discurso cultural dominante.

Girls  hace escarnio y mofa de cualquier elemento postfeminista que pudiera surgir, como por ejemplo, cuando la protagonista, Hannah, en una entrevista de trabajo decide hacer una broma machista vinculada al tema de las violaciones en los campus americanos que fue uno de los temas principales sobre los que se construyó el discurso postfeminista académico que abogaba por  destruir la imagen de las mujeres víctimas, como cualquiera que tiene ojos puede  leer en los libros de Camille Paglia estilo Vamps and tramps. Evidentemente no sólo pierde la oportunidad de acceder al trabajo sino que es severamente amonestada por el entrevistador.

Otra de las características destacables de ese post-post-feminismo es que frente al canto a la mujer juvenil que hemos visto en otras muestras de cultura postfeminista, en Girls el estado juvenil, quintaesencia de la mujer neoliberal, es atacado directamente cuando la protagonista acude a la ginecóloga y ante el aluvión de preguntas estúpidas que realiza sobre “¿qué es lo que ocurre con lo que queda alrededor el condón?”, la médico una mujer madura y profesional dice: “no me pagarían lo suficiente por volver a los veinticuatro años”.  Pero no sólo eso, sino que junto a ese canto a la juventud como edad de la estupidez la serie está llena de escenarios y situaciones que jamás se darían en una serie de televisión postfeminista: las escenas de sexo son naturalmente desagradables, la gente no tiene trabajo y está llena de deudas por culpa de su educación universitaria, por no hablar del hecho de que una de las protagonistas aborta en los dos primeros episodios mientras sus amigas se debaten entre la seriedad de la ocasión y la normalidad de un derecho adquirido.

 GIRLS COMO UN MUNDO SIN FEMINISMO.

Si en todas las series para chicas de los 90 el feminismo era una cosa de sentido común que hacía decir a las mujeres “yo estoy a favor de la igualdad salarial pero NO SOY feminista”, como si el derecho al aborto o las bajas por maternidad fueran algo que el propio neoliberalismo produjera como libertad inherente del mercado, ¿qué pasa cuando ese sistema entra en crisis económica y descubrimos que ese feminismo de mujer blanca y triunfadora era falso? La respuesta aparece en un episodio de Girls cuando la protagonista encuentra trabajo en una oficina y descubre que su jefe es un acosador “de baja intensidad” que se dedica a tocar a las secretarias en la pierna o el culo mientras habla con ellas. Es importante para comprender la situación al completo decir que el tema del acoso laboral es fundamental para el feminismo norteamericano contemporáneo, ya que es un terreno de lucha donde ha obtenido grandes victorias y a la vez ha sido utilizado por los media como elemento para la construcción de la feminista manipuladora sobre todo a raíz de un juicio que electrificó a todo el país como el de Anita Hill que en 1991 acusó a Clarence Thomas, supervisor del Ministerio de Educación Norteamericano y aspirante a ser el segundo africano americano en ocupar un  puesto en el Tribunal Supremo, de acoso sexual.

Cuando Hannah, como Anita Hill, pone en conocimiento de sus compañeras el acoso, ellas le tranquilizan diciendo que es un buen hombre, que permite los retrasos a la hora de entrar a la oficina y que hace buenos regalos para navidad, pero sin embargo la censuran duramente cuando ésta habla de cómo le trata su pareja y le exhortan a tome medidas inmediatas, como indicando que toda la atención femenina (no diré feminista) se ha trasladado al terreno sentimental, al terreno de la auto-ayuda, del couching y de la responsabilidad sentimental “chica-no-deberías-dejar-que-te-trataran-así” olvidando las acciones colectivas. Estas explicaciones no convencen a Hannah quien no puede continuar soportando la tensión y decide tomar una actitud postfeminista, es decir, ser sujeto y agente sexual  ya que el gran cambio en la representación de la mujer en los últimos años es que ha pasado de ser objeto sexual a ser sujeto de sus propios deseos, ser objeto sexual porque quiere y le da la gana y es dueña y señora, es irónica y no una amargada como las feministas… en fin, que decide ser sujeta sexual como le han enseñado las chicas del Upper East Side y lanzarse a por su jefe que es mayor, poco atractivo y que en realidad no le gusta, tomando la misma actitud que Bridget Jones tomaba con su atractivo jefe, Daniel, que fue interpretado en la pantalla por Hugh Grant: “a mí me gustaría muchísimo ser acosada sexualmente por Daniel Cleave” (Fielding, H. 1998: 31).

Lo que es muy interesante de este episodio es que Hannah busca protección entre sus compañeras y descubre que no existe un sentido de comunidad política por culpa del desmantelamiento del feminismo  que hace que sus compañeras se limiten a darle consejos de belleza y sentimentales. Por lo que, ante el acoso de su jefe el único recurso que conoce es el del postfeminismo, ser sujeto de sus deseos, que nadie le imponga nada y que como siempre que aparece en la serie conduce al desastre. Ante sus avances, su jefe se excusa diciendo que es un poco sobón, que es un hombre casado y que en realidad no quiere acostarse con ella ni con ninguna otra mujer de la oficina, lo que hace, que tras una amenaza de denuncia por parte de Hannah, ésta abandone voluntariamente el trabajo. El feminismo pues, ha desaparecido de escena, como en los relatos de Sexo en Nueva York y Bridget Jones, pero al mismo tiempo, el neoliberalismo que producía una libertad ficticia ha recrudecido sus condiciones sociales vinculándose con los recortes y con el endurecimiento de las situaciones laborales y vitales de las mujeres. Si Angela MacRobbie decía del personaje Bridget Jones, que podía disfrutar de su libertad sexual todo lo que quisiera mientras no se convirtiera en una madre soltera y empezara a vivir de la ayuda social (MacRobbie, A. 2009), Hannah parece decir a sus contemporáneas: “Podemos vivir y trabajar bajo el neoliberalismo (en trabajos cada vez más precarios) pero sin una toma de conciencia, tendremos que dejarnos tocar el culo como algo cotidiano”.

9 responses to this post.

  1. Creo que voy a tener que dejarme tocar el culo para poder verla en casa este verano, pero que merecerá la pena.

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  2. Posted by Reverend on juny 26, 2012 at 3:50 pm

    Me ha encantado esta entrada. Es una serie que de no caer en saco roto dará mucho que hablar. Todavía estamos en la primera temporada y con un final que ha sido broche de oro (no lo comento por si aqui alguien no lo ha visto). Nos presenta una Nueva York muy diferente de lo que Woody Allen u otros directores mitómanos de la esta ciudad nos presentan. Nos presentan por fin al 99% sin drama ni comedia por medio, aunque algunos momentos se podrían definir como dramedia. El novio, el ex-novio, las amigas cada cual con sus particularidades y rarezas, personajes secundarios como Ray, al cual todos quisieramos decir “lo conocí en tal o cual fiesta y se le va, y mucho…”, estrellas invitadas con personajes totalmente salidos de madre pero que alguna vez hemos visto (el jefe, el artistilla de la exposición, los padres de las niñas que Jessa cuida, etc.). Como he dicho anteriormente, Nueva York para underdogs como nosotros puede ser tan significativa como Valencia, Madrid, Berlin o Albacete. Nadie triunfa, nadie va a un futuro mejor ni a un desarrollo personal o laboral prometedor. Son la voz de nuestra generación, una generación sentada en un sofá echando curriculums y pensando (en ocasiones sabiendo) que el trozo de pastel de los mediocres nos debería corresponder. Son la generación que ha viajado por miles de sitios y reniega de volver a su ciudad natal porque todo sigue igual pero ha evolucionado de una forma que no nos llena. We are the ladies. Yes, we are.

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  3. Posted by La Pere on juliol 2, 2012 at 3:11 pm

    Hola bonico:
    Primero de todo: felicidades! ya eres libre! ya me dejarás leer tu trabajo, si quieres, que me encantaría. Segundo: yo he visto la serie entera en un fatídico primer día de regla (típico de mi género) y me dió muuuuchhhaaa rabia. A ver cuando venís a la terreta y nos vamos a la playa con una nevera llena de birra porque tiene tela, me muero de ganas de comentar aquí aspectos de la serie pero me sabe mal por lxs que no la vieron, así que os espero…

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  4. […] blog Palomitas en los ojos, y en concreto dos de sus últimas entradas (una sobre la serie Girls y otra sobre el síndrome Natalie Portman). Me gusta:Me gustaBe the first to like […]

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  5. […] el  blog Palomitas en los ojos, y en concreto dos de sus últimas entradas (una sobre la serie Girls y otra sobre el síndrome Natalie Portman). Posted under: cursos […]

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  6. PLAS PLAS PLAS

    Esto son aplausos efusivos donde los hayan.

    Me ha encantado. No. Me ha súper encantado esta entrada. Mi enhorabuena más sincera. Análisis muy riguroso desde la perspectiva de género. Completamente de acuerdo con todo. A mí aún me continúa tocando las aletas del coño que se utilice la palabra “feminismo” para nombrar al “postfeminismo” porque la gente que no se toma la molestia de averiguar qué es uno y qué es el otro, tienden a pensar que es lo mismo o qué se yo. O quizás que yo tengo tan claro que el postfeminismo de lícito no tiene nada que me enrabia como una cabrona pensar que lo dibujan como una evolución del feminismo. Por eso yo prefiero llamarlo “feminismo de paja” o “pseudofeminismo” porque eso, de feminismo, no tiene nada.

    Lo dicho, chapeau!

    Fdo. CarrieCandice.

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    • El otro día en una conferencia utilicé esa expresión y una amiga a la que le tengo un poco de miedo porque siempre me ha parecido muy estricta se me acercó y me dijo “Te has equivocado”, y yo en plan “aissss”, “no es postfemismo es antifeminismo posmoderno” que me pareció muy adecuado, quizás un poco largo, pero muy adecuado… gracias por leer y aplaudir. Besos.

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  7. Posted by Jaz on agost 5, 2013 at 4:23 pm

    no cabe duda que Girls ha causado tanta polémica, yo la verdad creo que cada quien con sus gustos y preferencias, a mi eso de seguir la “vida” de cuatro Chicas si que me gusta, me encantaría ver mas contenido de este tipo en tv.

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  8. Es muy interesante lo que nos mencionas en tu comentario y en algunos aspectos coincido contigo. En general puedo decir que girls diseñada para chicas aunque no es exclusivamente para que ellas la vean, es atractiva y divertida, además refleja un universo en el que las chicas de estas nuevas generaciones viven o desean vivir como mujeres independientes. Actualmente veo Girls tercera temporada y me parece que se le ha dado una excelente continuación a la trama, pues sigue siendo entretenida y divertida. Se las recomiendo mucho.

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