Masculinidad en los 90: de new lad a new mad.

Un nuevo fanzine malagueño, según creo entender heredero del antiguo Hambre, me pide un artículo y metido hasta el cuello en el estudio de masculinidades para una conferencia en Zaragoza el 23F, les escribo esto que me sirve a mí para ordenar ideas y a ustedes, espero, para entretenerse y calentarse al calor del género en este frío fin de semana… Ya les aviso donde, como y cuando sale ese fanzine y donde se lo pueden descargar gratuitamente.

Amigas, ya va siendo hora de que nos sentemos sobre el trozo de madera en el que llevamos años flotamos y demos un repaso a esa década maravillosamente vomitiva que fueron los 90 para saber desde el respeto y el conocimiento de causa cuáles fueron los motivos que nos han llevado a este naufragio cultural que estamos viviendo. Porque, y permítanme la metáfora fácil, desde estos críticos 2012 tendemos a ver esa década del mismo modo que un naufrago miraría el “Costa Concordia”, es decir, como unos años aburridos, aparatosos y horteras conducidos por un capitán loco, aunque, eso sí, sin poder dejar de recordar, quizás porque estamos tragando mucha agua salada, el delicioso sabor de los cocteles y el maravilloso espectáculo de la música hortera. Esta sensación de crisis generalizada, afecta también, o sobre todo, a las lecturas de género que marcan necesariamente nuestra perspectiva: así, frente a la rampante feminización de la pobreza o la precarización social de ciertos sectores sociales estamos empezando a ver los debates de género de los 90 como una insustancial conversación en la cubierta de dicho crucero: “Philip, querido, ¿no crees que nos estamos acercando demasiado a la orilla?”.

Un tema que me interesa especialmente de los 90 es como durante esos locos años pudieron convivir los sofisticados debates gay-lésbicos que iban hacia lo queer con la construcción o el mantenimiento de una masculinidad fuerte, descarada y cavernícola que luego va a ser traicionada, o por lo menos va a vivir llena de tensiones haciendo evidente esa afirmación de Alexandra Juhasz sobre El club de la lucha de que la “la condición posmoderna es, según se nos presenta, fundamentalmente una condición masculina que incluye nada menos que la pérdida de masculinidad”. Esa sensación de reivindicar la masculinidad como algo pasado, indigno o inalcanzable forma parte de lo que en el ámbito sajón, pero especialmente en Inglaterra se dio en llamar New Lad (Nuevo Chaval), un término acuñado por el periodista Sean O’Hagan en 1993 en un artículo para la revista “Arena. Según la wikipedia New Lad hace referencia a un hombre, de clase media, que para su socialización adopta unas actitudes que son generalmente aunque no siempre correctamente atribuidas a la clase obrera. Sería el típico macho broncas, insensible, fan del futbol, bebedor de cerveza y pre-feminista que casi todos conocemos y casi todos amamos por figuras como el cantante de Oasis Liam Gallagher, el futbolista Paul Gascoigne (que pego al primero) o los protagonistas de los libros de Nick Hornby, con especial mención a Fever Pitch (1992) o Alta Fidelidad (1995). Representantes todos de una sensibilidad que tiene ramificaciones tan bizarras y aparentemente contradictorias como la reivindicación de la comedia grosera (la saga de American Pie) o toda la programación de la MTV, destinada a ensalzar la figura y los sueños húmedos de los frat boys. Por no hablar del evidente machismo de la música indie que tendría en Disco Grande de Julio Ruiz uno de sus máximos representantes y en el que una frase como “Jota de los Planetas se vuelve a poner la camiseta del sello…” sería tan poéticamente masculina como “Hay hombres que llaman y hombres que no llaman, y yo preferiría ser de estos últimos. Son los hombres como es debido, esa clase de hombres que las mujeres tienen en mente cuando suspiran por nosotros” de Alta Fidelidad.

Me encanta esta foto, con las estrias de pantalón vaquero...

Pero, ¿de dónde surge esa nueva sensibilidad que aboga por la hipermasculinidad de vinilos, partidos, cervezas y zorras?. Generalmente se suelen apuntar a dos causas diferentes que se juntan y terminan formando un relato unitario: por un lado el neoliberalismo salvaje de los 80s  que al acabar esa década con un gran saldo de víctimas, es decir, con un elevado número hombres parados (aunque menos que las mujeres) dejó una sensación de que los medios de producción, el modo de ganarse la vida había desaparecido salvo, eso sí, en el afeminado sector terciario y de que “clase obrera” era un concepto romántico y por lo tanto digno de ser invocado. Y por otro lado, el auge de un feminismo reivindicativo, popular y divertido como el del girl power que sería el reflejo cultural positivo de los problemas de muchos hombres jóvenes entre los que deberíamos destacar las desastrosas notas académicas, los problemas con bebida y alcohol y las elevadas tasas de desempleo confeccionado el típico cuadro de masculinidad en crisis social.

Por otro lado esta (in)sensibilidad cazurra basada en tratar superficialmente a las mujeres, quedar con los colegas y quedar con ellos por encima de todo (“eres de puta madre tío, eres de puta madre…”), reflejada en revistas como Maxim, FHM y especialmente Loaded (o Primera línea en España),en películas como Trainspoting o Snatch: Cerdos y diamantes (o Airbag) y en general en toda la crítica discográfica y una buena parte de la cinematográfica, no sólo depende de factores externos al género como desempleo o fracaso escolar, ya que en gran parte fue mantenida por jóvenes de clase media, sino que en su construcción sería lo opuesto al New Man, al hombre sensible unidos a las reivindicaciones feministas que había surgido en los 60s convertido ahora en una caricatura pasiva y sosa.

Ahora bien, no caigamos nosotros también en la caricatura, ya que si en honor del enfrentamiento de género he levantado un discurso al estilo Hombres, mujeres y viceversa (un programa muy New Lad), hay que reconocer que el personaje prototípico de esta serie de relatos, sobre todo el que protagoniza las obras de Nick Hornby acaba intentando tener unas relaciones más complejas y satisfactorias con las mujeres, y en fin, labrarse un futuro provechoso más allá de la puerta del pub. Sin embargo, tampoco podemos olvidarnos de que la obra de Nick Hornby es pura y llanamente ficción, a que a los héroes reales del New Lad la vida les ha reservado otro papel. Tomemos como ejemplo al futbolista Paul Gascoigne que ha pasado estos últimos años entre adicciones, divorcios, úlceras, ataques al corazón o intentos de suicidio. Por no hablar de Charlie Sheen que se auto inmoló públicamente en su masculinidad aparatosa y drogadicta… mostrando con estos actos de histeria masculina que la crisis económica del 2008 ha instaurado otra vez, en un mecanismo que parece cíclico, el modelo de patriarca monetario capitalista como el que representan Dominique Strauss-Kahn, Durao Barroso o Rodrigo Rato, a su vez causantes de la crisis, y cuyas figuras nos dejan una cosa bien clara: si bien la masculinidad siempre adoptará distintas máscaras para mantener su dominio cultural, que es además económico, en esta época la condición masculina está unida a racionalidad económica, en un estado donde la imitación de la masculinidad proletaria ha quedado como una histerización y donde el tema de la clase y el estatus reaparece como un gran tabú social. Ningún hombre encuentra la gracia en imitar los modos de una clase inferior en medio de una gran crisis económica. Jugar a ser pobre y duro sólo tiene gracia en momentos de riqueza.

Una de las clásicas poses de Paul Gascoigne.

4 responses to this post.

  1. Posted by Anònim on febrer 5, 2012 at 10:12 pm

    Hablando de nuevas y viejas masculinidades y feminidades. Parece increíble, pero este vídeo es del siglo XXI. No imaginaba que la situación seguía así…

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  2. ooohhhh me gusta, lo voy a ir enviando por aquí, para ir haciendo boca, hasta pronto!

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  3. No quiero pcerarete freda, Lulfa… pero esta candidatura, como todas, tiene que cumplir con la obligatoriedad de la paridad. Ased que, impepinablemente, debe incluir candidatos masculinos o no hubiese podido presentarse.En las faltimas elecciones generales el PACMA (partido poledtico extra-parlamentario… que, por cierto, tambie9n se presenta a las europeas) no consiguif3 los suficientes candidatos masculinos y no pudo presentar lista en algunas circunscripciones, a pesar de tener candidatas femeninas de sobra. Besotes!!

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