Kids are punk too.

¡¡¡Hoy empiezan las vacaciones escolares!!! Hecho que viene a anunciar oficialmente que ya están aquí las aterradoras Navidades, y que empiezo mi pequeño pero sustancioso descanso de cuidar niños, actividad que como bien sabéis completa mi débil economía familiar. Por eso, y porque las Navidades es la época dorada para los más pequeños, esto es, para los enanos de circo y para los niños de andar por casa, este post está dedicado a ellos, a los infantes, y a la música, y a la moda. Y todo eso a pesar de que mantengo amargamente mi opinión de que es aterrador como se está introduciendo a los niños en la esfera de los consumibles modernos: los niños ahora tienen tendencias de ropa, de juguetes, tienen incluso su primer festival de música molona, el  Sonarkids (aquí tiene un artículo que explica el evento). Mostrando con todo ello el carácter completamente limitado de la imaginación de los padres de 30 y tantos años, que piensan que la única manera de alegrar una infancia es someterla a la presión consumista que ellos no tuvieron (“¿te imaginas lo bonito que le quedará este trajecito de diseñador?…ojalá lo hubiese tenido yo”). Pero claro, la cuestión de la liberación infantil plantea un grave problema: que quien tiene que llevarla a cabo son los adultos y sus locas locas ideas; a ese respecto leí hace tiempo unas palabras de George Dimock, un historiador del arte preocupado por la infancia (¡¡¿¿es qué nadie piensa en los niños??!!), que yo muy amablemente les transcribo aquí: “el adultismo como forma de opresión paralela a las interpretaciones feministas del sexismo aún ha de ser articulado, al menos de forma directa por los más afectados (…) Según los patrones actuales, el desacuerdo radical y el cambio sustancial sólo pueden ser iniciados por aquellos que ocupan el papel de opresor, una posibilidad que contradice todos los modelos imperantes y los programas revolucionarios”. Esto es: si usted pensaba que ya estaba todo hecho puliendo ciertos micromachismos como por ejemplo dejar de mirar con condescendencia a una mujer que diga algo inteligente, amigo, le han crecido los enanos. Ahora le toca el turno a los niños. Los adultos y las adultas somos agentes activos, por muchos que nos empeñemos, de la represión activa de la infancia. Una feliz circunstancia que hace que nos enfrentemos con un grupo de personas verticalmente limitadas y desorientadas pero endemoniadamente fuertes y cabezonas. O dicho de otro modo y según nuestro alto punto de vista: los niños son un grupo de punks, y usted que me lee, adulto, representa a la policía nacional (así que cuando usted se crea muy guay con su dieta vegana y sus ideales anarquistas, piense que un niño le ve a usted como un guardia civil).

Pero esta metáfora del niño como punk va más allá de la simple rima. Los niños son punks, pero punks de verdad: son capaces de herirse gravemente si eso implica diversión, su forma usual de saludarse incluye golpes y empujones, gritan vehemente y sólo por el placer de molestar, y además  tienen un terror atávico por cualquier forma de autoridad (padres, profesores, policía, cuidadores). Si eso no es un punk, que baje o suba el puto Joe Strummer y que lo vea. Claro que para contener toda esa energía, mala leche, y frustración social (intente ser niño en una de nuestras grandes ciudades) nos hemos tenido que inventar la infancia como un lugar paradisiaco, blanco, y con música angelical. Y aquí el tema de la música es importante por la cosa aquella de que amansa a la fieras. A este respecto tengo una anécdota: haces unas semanas la madre de los niños que cuido me dijo entre risas: “Tú, que estudias cine y tele…¿a ver qué opinas de esto?, que es un programa que triunfa entre los críos”.

A lo que le contesté: “Si yo tengo que ver esto todas las tardes, tenemos que sentarnos a renegociar mi contrato, porque una cosa es una cosa, y otra cosa, pues, ya es otra cosa”. ¡¡Dios mío!!! Si ese era el nivel de nuestra producción nacional musical para niños, maaaaaaaaal. Por mucho que los Cantajuegos digan en su página web que las canciones están pensadas para “disfrutar y aprender conceptos fundamentales, grande, pequeño, amistad, etc, etc…”, seamos sinceros, a los niños se las trae al pairo que es grande o pequeño, y llaman “amigo” a todo aquel que no les produzca una lesión ocular con un arañazo. Me repito: ¡¡¿¿es qué nadie piensa en los niños??!!. ¿Es que nadie ve en ellos a los bastardos punks que en realidad son? (cuando te dicen “cuando seas padre lo comprenderás” se refieren a eso, a que te olvidarás que los niños son unos anarquistas incendiarios). Algunos, algunos han soñado en darles a los niños la música que de verdad se merecen, y que imita los movimientos de su alma. Pero tan sólo ha sido un sueño:

Pero qué me dicen si les cuento que en una gran ciudad industrial americana como es Chicago las imágenes de la yenka mezclada con Joy Division se hacen realidad. Pues sí, porque por el mítico programa de la televisión por cable  Chic-a-Go-Go, creado por Jake Austen y Jacqueline Stewart y que lleva en antena desde mediados de los 90, han pasado lo mejor y lo peor de la escena underground americana cantándole a la infancia. Bajo el lema de ser “El programa de baile de Chicago para niños de todas las edades” han programado música arriesgada, grupos imposibles y temas bizarros. Todo acompañado de mucho y sano cachondeo americano y de una puesta en escena cutre como si el programa hubiese sido grabado en un garaje. Vamos, es que me encanta, mi programa de la tele internacional preferido. Aquí uno de los momentos más espectaculares del programa con la actuación de Monotrona:

En la línea de asustar niños con bailes espasmódicos fue también mítica la actuación de las Siccor Sisters. Pero en este programa no sólo se asusta niños, sino que también se les educa en las nociones básicas de la vida y de la fe cristiana. Si en los Cantajuegos se hablaba de formas elementales  como lo redondo, lo triangular, lo cuadrado, aquí van más allá, y no me refiero a lo poligonal. En la actuación del grupo de Austin,Texas, Pataphysics se les enseñó a los niños el concepto “Jesús se dejó un bigote de U invertida” o dicho en inglés “Jesus Grow A Handlebar Mustache” (no entiendo a adivinar la letra en su conjunto, pero dicen algo de que el bigote con forma de U invertida le queda a Nuestro Señor de maravilla). El final de la canción es espectacular e hizo que varios niños de Chicago tuvieran ataques epilépticos:

Como podrán ver todas las actuaciones son en playback lo que deja las manos libres a los cantantes para hacer el imbécil, y para decir la primera tontería que se les ocurre, si  el drogado cantante de Pataphysics decía que la gente de Chicago era maravillosa “porque le indicaban a uno a qué dirección dirigirse, aún sin haber preguntado”, recupero una de mis canciones y actuaciones del año, Nobunny con su canción “Chuck Berry Hollyday”, donde acaba hablando de su familia coneja:

Busquen en youtube los cientos de videos de este maravilloso programa, y  rían y lloren al mismo tiempo con actuaciones como las de Maga, Hyper Viper o los encantadores Smith Western.  Grupos todos que  parecen  sacados en los 90 pero cuyas canciones fueron grabadas apenas hace un año, es tan solo que el acabado del programa es muy muy cutre. Para aunar más confusión a la confusión estética traen, como decía,  a cantantes que parecen sacados de lo más vergonzoso de esa década, como la cantante de hip-hop y cómica Leslie and the ly´s con esta fantástica actuación (me encanta la niña negra que la mira, superraburrida, y me encanta que aparezca una niña aburrida en la tele):

Leslie and the ly´s dio el salto a la televisión nacional con el primo rico, y un tanto odioso de Chic-a-Go-Go, el programa de Nickelodeon sobre niños y música Yo Gabba Gabba! (aunque definitivamente mejor que los Cantajuegos).

En este programa se sigue también el esquema de enseñar deleitando, trayendo a lo más exquisito del pop, y como todo producto mayoritario, evitando la sana anarquía que reinaba en el plató de Chic-a-Go-Go. Aquí el ritmo lo marca grupos como Mates of state con canciones como “No es guay dejar a nadie de lado” o The ting tings con esta canción “Fiesta en mi estómago”

Los muñecos del Gabba Gabba están, por cierto, copiados del gran programa de la televisión japonesa de los 70s Kure Kure Takora, aquí os traigo para que comparéis el famoso episodio en el que Kure Kure se convierte en un dictador, en un déspota sápatra que se casa por poderes de este micro programa que era tan sólo 2 minutos y algo de surrealismo extremo y violento:

Por último una joya del youtube, cuando Patti Smith fue invitada al programa infantil Kids Are People Too!, “¡Los niños son también personas!” donde es sometida a una ronda de preguntas por parte de los niños, a las que responde cosas sorprendentes como “de pequeña quería ser misionera” y donde canta la balada You Light Up My Life que ganó un Oscar a la mejor canción, y que según la Patti tiene un mensaje precioso para los niños de 1977:

En resumen: que no sean cabrones con los críos en esta Navidad, que ellos son los que harán la música absurda del futuro, y que sí, que son pesados, pero que los adultos no podemos decir nada a ese respecto que también tenemos lo nuestro. Y que si les he dejado preocupados con aquello de que somos agente activos de la represión de la infancia no tienen más que crear espacios en los que los niños pueden ser agentes activos de sus propios discursos. Así que si una sobrinita les dice que quiere cantar, hagan silencio entre sus familiares, y deléitese con una voz pura:

Y recuerden, manden a la mierda los Cantajuegos…

[http://www.youtube.com/watch?v=Y9PWwiIdtNQ]

5 responses to this post.

  1. Posted by carlosalonsoromero on desembre 24, 2009 at 1:04 pm

    Tremebundo, oiga. Y tan punks. No hay más que ver la gracia que les hace sorber mocos o emitir regueldos. Y la fuerza con la que dicen NO!

    En mi barrio hay un montón de ex-jevis y ex-punks que visten a sus hijos como si fuesen trabajadores enanos del CBGB. Por no hablar de las minizorris, sexualizadas a los seis por madres que hubiesen deseado poder ser chonis premenstrualmente.

    Cuanta represión y cuánta proyección.

    Respon

    • Jajajaja… Don Carlos, amable desconocido, muchas gracias por romper el silencio. Me ha encantado lo de los “trabajadores enanos del CBGB”. Si es que estos barrios modernos de hoy en día. Supongo que las nuevas generaciones actuando por reacción o se vestirán como vendedores de enciclopedias o se modificarán el cuerpo hasta quedar irreconocibles y que nosotros podamos decir “lo de los tattoos sí que era bonito, pero esto, mira, ya no”. Mientras, ellos afirmarán con cara de asco: “¿Os acordáis cuando nuestros padres nos llevaban al Sonarkids?… Menudo coñaaazoo… con la Mala Rodriguez”. Hay que pensar que la Mala Rodriguez será el Juanito Valderrama del pasado mañana.

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  2. con lo trash humper que eres supongo que conoceras este:

    Si Ian Curtis levantara la cabeza… (se la volvería a meter en un horno pirolítico)

    felices…

    Respon

    • Hola Pablo, felices a usted también… no, pues oye, no lo conocía… por cierto, me encanta que respondas con vídeos, hasta que formemos una línea de imágenes completamente idiotas. Abrazos por allí.

      Respon

  3. He dado con tu blog buscando “cantajuegos mierda”.
    Son una abominación estética, quiero molerlos a palos.
    Felicidades por este especial, es hermoso.

    Respon

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