¿A qué temperatura se quema el celuloide?: la Filmoteca Valenciana en llamas.

De todos los desahucios culturales a los que asistimos diariamente no hay ninguno que me cause más estupor y preocupación que las medidas que la Generalitat Valenciana, la Barbaritat Valenciana, está pensando aplicar a la Filmoteca Valencia (IVAC) a la hora de sumirla en un conglomerado cultural institucional como es Culturarts donde, ¡oh sorpresa!, la sinrazón del gobierno valenciano pretende racionalizar los organismos culturales valencianos bajo una misma dirección, aplicando entre otras medidas una importante reducción de plantilla que afectaría básicamente a laborales.

Una de las cosas que me intrigan es qué razones tendría un gobierno para mermar innecesariamente un organismo que no sólo es muy solvente culturalmente sino que es muy poco deficitario económicamente y que además presta un enorme y variado servicio a la ciudadanía que va desde una programación estable, barata y de calidad en el centro de Valencia (en verano se hace en el río, a la fresca), una novedosa videoteca cerca de universidades y un gran centro de conservación a la afueras de la ciudad en un donde, por ejemplo, este verano depositamos las películas familiares para su archivo y mantenimiento. Esto por no nombrar las sucursales de la filmoteca en otras ciudades que se han abierto con mucha pasión, mucho trabajo y mucha gratuidad.

¿Por qué demonios querrían los mejores de los gobernantes, ya que no tenemos otros, rebajar una empresa pública con esa categoría?. Repasemos sus ventajas: es evidente que como toda institución subordinada el IVAC es susceptible, en determinado momento, de recibir a los primos o al cuñado de algún conseller y su desmontaje jerárquico podría eliminar una plaza de oro donde colocar al menos espabilado de una estirpe política, ese que siempre acaba en algo relacionado con la cultura (“¡a ese ponle con el cine!”). Parece también claro que a pesar de que la IVAC tenía una faceta terriblemente aburrida como eran esos congresos llenos de señores sabios, con chaqueta nevada de caspa y defecto del habla que configuraban la plana mayor de la historiadores del cine españoles (¡¡de los que tanto hemos aprendido!!), también traía a personas de relumbrón que siempre quedan muy bien al lado de la Lola Johnson que es una xiqueta que antes presentaba Aitana y ahora presenta la sección “cultura y fin de semana” de ese laaaaaaaaaaargo telediario de Canal 9 que se ha convertido el gobierno pepero valenciano, confundiendo desde 1995. Tampoco debemos, ni queremos, olvidar que a las sesiones de la Filmoteca no sólo iban tarados de muy distintas edades sino que encima sobresalían los viejos; viejos que si bien podrían oler a pipí también podrían a votar al PP (¡no se puede tener todo!)… aunque a esos quizás habría que ir a buscarlos en las romerías y no caer en afirmaciones que fomenten el guerravicilismo generacional. Además, hablando de generaciones, tampoco podemos olvidar que al ser cine baratuno en el IVAC se tiene a la chavalería recogida, sobre todo a la más espabilada y no ocupando plazas, montando ciscos en bancos desahuciadores o acordándose a grito pelado de su santítisima madre y/o padre que parió a los políticos valencianos. Vamos, que yo a la institución le veo muchas ventajas naturales a las que tenemos que sumar que gracias a sus ayudas, concursos y difusiones se han producido y se han ayudado a la realización y difusión de más películas que el disparate ese de “La ciudad de la luz” que sólo tiene sentido si la pensamos cúbicamente, es decir, a metro cuadrado y más como actividad fomentadora de la construcción en general y de la especulación en particular que de lo que se conoce como el noble arte de contar historias con imágenes (ayyy… ¿de quién serían esas huertas?).

El IVAC, desde luego, tiene sus desventajas, es más, diría sus grandes desventajas. A saber: no hace un ruido atronador, ni molesta, ni paraliza un barrio entero como la Fórmula 1. Así mismo, y a diferencia de la Fórmula 1 no se han de pagar millonadas por paralizar su actividad, tal como bien está demostrando el gobierno valenciano al amenazar alegre y casi gratuitamente a sus trabajadores y al iniciar una ronda de despidos, empezando por Canal 9, que tiene todos los visos de la ilegalidad. Por otro lado al no necesitar más instalaciones de las estrictamente necesarias, es decir, las que actualmente tiene, no precisa de grandes inversiones que fomenten la actividad económica, sobre todo la actividad económica de los amigos (o de los amigos de los amigos de Urdangarin) como la Ciudad de las Artes, las Ciencias y los Delfines. Además, tampoco nos podemos engañar que en la filmoteca se trabaja esencialmente con el cine y este ha sido desde sus inicios un arte de las masas y quizás ese aspecto no pegue demasiado con una política cultural elitista que promociona el gobierno valenciano y que está tan interesada por la caligrafía china como los chinos están interesados por la caligrafía valenciana, especialmente si ésta aparece en un cheque con la firma de Consuelo Ciscar y camino de una organización mafiosa. Ahondando en las características especificas de cine, en la filmoteca, como decía, no se trabaja con costosísimas obras de arte y de parte que permiten blanquear dinero sino con copias de copias de copias que contienen historias que no sólo nos hacen soñar (a veces literalmente) sino en las que de vez en cuando (no siempre) aparecen personajes que nos enseñan a vivir, a pensar y a sentir. Por favor, no confundáis “nos enseña a sentir” con “Nos enseña a asentir” que eso es justamente lo que aprendemos de los héroes que conducen bólidos, de las azafatas que ofrecen champan y de su cohorte de políticos, alcaldesas y demás monstruos del poder (¿cómo se llamaba el enano ese que insultaba a los profesores de catalán y forzaba dimisiones de directores de museos?, sí, hombre, sí… si te tienes que acordar, uno muy gracioso, vale, gracioso estilo Don Pío, pero gracioso) que se intentan impregnarse de la gloria de las grandes gestas y que están condenados al olvido o al enanismo político de esta época.

No hay prevaricación como la valenciana… parece decir a unas primas de Urdangarin.

La actividad del IVAC a diferencia de la Fórmula 1 no es grande, ni es aparatosa pero continua siendo muy necesaria, y pido por favor que ni se malinterpreten ni se tomen estas palabras como las de un hijodeputa desagradecido ya que como parado obsesionado con hacer cuentas (¡¡¡¡¿dónde está el puto ticket del DIA??!!!) comprendo más que nadie el apuro por el que está pasando Alberto Fabra. Un hombre que está haciendo de juez y de parte, de Grecia y Troika e intentando arreglar las cuentas de un país, el valenciano, que lleva más de una década tirando el dinero por el retrete hasta que éste ha ido a desaguar en los bolsillos de unos malnacidos. ¡¡Qué no debe ser fácil ahogar económicamente a tu propia gente y dejarlo todo hecho unos zorros!!. Porque no nos engañemos, Valencia está intervenida al mismo nivel que está intervenida Grecia y esa intervención que ha sido causada por el mismo partido que ahora intenta “racionalizarla” está creando otras pequeñas intervenciones, metástasis racionalizadoras en las que se ve sumida la Filmoteca. El gobierno valenciano, por supuesto, no despide directamente a nadie, que para eso es un lobby de poder formado por neocons, compañeros de bancada judicial y eclesiástica de los señoritos de toda la vida, que saben que lo que se hace en estos casos es contratar a una empresa externa para que tire a trabajadores necesarios, con experiencia y ultra-calificados que es lo que ahora se llama “racionalizar” como en esa peli de George Clooney, Up in the air (2009), creo que se llama, que la echaron en la Filmo. El problema es que esto no parece que vaya a acabar como una comedia romántica, sino como una de terror o una de esas que la gente sale a la calle, pero no para celebrar las raíces culturales (desde una Virgen hasta emborracharse y orinar en las esquinas, que todo es cultura), sino de mal rollo y como para destrozar cosas… ¿cómo se llamaba?…ah, sí, cine social. Pues eso, que parece que la cosa va a acabar como una peli social, pero de cine social español que esas siempre terminan a tiros, ya que entre otras virtudes esa misteriosa empresa privada está haciendo algo tan ilegal como pedir curricula a funcionarios públicos, creando un malestar innecesariamente doloroso para los y las trabajadoras y alargando indefinidamente la agonía laboral de muchos de ellos. Esta empresa, imaginamos, con una lujosa oficina provisional encima del despacho de Lola Johson, tal y como la Troika sitúa sus despachos encima del ejecutivo de Grecia, tendría una trituradora de papel chapada en oro de 16 kilates en la que metería los curricula seleccionados.

Esto creo, me imagino y me estremezco debe de tener algún significado oculto (porque tendemos a interpretar la vida como las películas). Lo primero que se me ocurre es que el gobierno del PP agobiado por una situación que en Valencia ha creado él mismo y que ahora al verse incapaz de solucionar ha acabado obsesionado por el presentismo (“dentro de la filosofía del tiempo, el llamado presentismo es la creencia de que únicamente existe el presente, mientras que futuro y pasado son irreales”) cuya máxima manifestación es no llegar a fin de mes. Dicho de otro modo: el gobierno valenciano no llega a fin de mes y en sus ansias por recortar le importa tres cojones el pasado o futuro de valiosísimas instituciones valencianas como el IVAC (no hay nada que hacer). Pero creo que esta es sólo una parte de la cuestión que por ejemplo no explicaría como en las próximas elecciones muy probablemente este partido volverá a sacar mayoría absoluta. Me da la sensación de que una parte importante de la política cultural valenciana está basada en la representación de los valores que el PP ha creado como sinónimo de “valencianía” o “valencianidad” y que se basan en historias rancias sobre barracas idílicas, fallas siempre en llamas, jardines siempre frondosos y playas sin fin. Estas imágenes claramente falsas entran en contradicción con la realidad de un pueblo asfixiado económicamente bajo el sol del Levante que desconoce su historia y que sólo se representa en la actualización de los mitos: la procesión, la gastronomía, el mediterráneo, el rito del fuego blablabla… Fuera de eso, fuera de esas imágenes fabricadas por la derecha no hay nada o no debería haber nada.  Todo lo que hay fuera debería ser quemado y tal y como hemos comprobado este año  la tierra quema tan bien como el celuloide: después del monte viene la cultura y con la quema de la filmoteca desaparecen todas esas imágenes de un país que existió en otra época y otro momento, una alternativa a esta realidad siempre gris, azul y con gaviota. Porque quizás todos estos acontecimientos no estén conectados y simplemente estemos exagerados pero facilitan y ahondan en la fabricación del prototipo del valenciano por parte del PP que no sólo es de derechas, arrogante y ruidoso sino que es profundamente ignorante. En ese camino hacia el ideal pepero el desmontaje cultural del País Valenciano es esencial. Lo estáis haciendo muy bien, enhorabuena.

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5 responses to this post.

  1. Posted by Anonymous on November 11, 2012 at 5:54 pm

    Este verano lo pensé con palabras en mayúsculas y música de miedo al ver arder vuestros/nuestros bosques: El PP es una maldición para Valencia, está arrasando con todo en todos los sentidos!!
    Pero no, no es una maldición bíblica, la gente lo vota. Igual que aquí en Madrid , donde la Mafia pepera, hay varias familias incluso, está desmantelando los hospitales que han sido referencia de eficacia a nivel internacional.
    Me parece increíble que la institución que describes vaya a ser quemada también. Es lo primero que oigo, y me temo que los políticos de la oposición en Valencia están tan ausentes como los de Madrid. No deberían estar ellos pegando el grito, denunciando todo esto??
    Es la gente la que se tiene que mover , una vez más, a ver si da tiempo a que no arrasen con todo, a ver si no vuelven a ganar más y los siguientes no son tan mamones.

    Reply

  2. Posted by Patricia Scully on November 11, 2012 at 10:25 pm

    Te amo.

    Poco más puedo decir.

    Reply

  3. Ayer me se olvidó incluir un párrafo intermedio… esto ya parece El País…

    Reply

  4. Posted by madameolenska on November 12, 2012 at 9:29 am

    Gracias! No se puede explicar mejor

    Reply

  5. Posted by Anonymous on November 13, 2012 at 12:13 am

    Muy bueno, el artículo. Carlos.

    Reply

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