De cómo acabé con todos los beneficiarios de la beca Formarte.

Ayer me denegaron una de las becas en las que tenía puestas las esperanzas para pasar, ¡por fin!, un año tranquilo y tener un sueldo de adulto de esos que te permite decir sin sonrojarte frases como “la relación calidad-precio” de tal o cual producto “es buena o es mala”, pero sin ser éste tan alto como para deslegitimarme a la hora de cantar “a, anti, anticapitalista” en las constantes manifestaciones a las que acudo. La cuestión es que el tema de la beca no me obsesionaba pero no puedo negar que los ochocientos euros mensuales que prometían descansaban en sueños debajo de mi almohada y en ellos me hacían parecer un potentado, un apoderado de las artes que al fin volvía a comprar libros, a asistir a los cines y a las salas de conciertos, alguien que se arremolinaba amaneradamente en los actos modernistas, poniendo su codo en las mejores barras y su culo en las mejores localidades de Madrid, Barcelona y Valencia (si es que el PP deja alguna localidad en pie). Pero esa persona ya está muerta y enterrada, esa persona a la que los puros de corazón iban a introducir con la pregunta “¿pues sabes a quién le va bien?” dando lugar a sonrisas esperanzadoras que se formaban como un signo de aprobación por ese inesperado maná que había caído bajo la cabeza de una compañera perdida en el desierto del paro. Ayer ha tocado levantarse con una mala noticia y con el cruce de emails y chats con las amigas solicitantes (ser solicitante de beca es ser creyente en la hipótesis de trabajo que significa la beca) y ver como el día en que se acababa la espera se ha transformado en una larga pieza orquestal que de repente hubiera acabado y que todas hubiéramos aprovechado para toser. Cof, cof, cof. Una amiga, la Pere, me ha dicho de manera muy ocurrente que esa beca se parecía a esa peli del  “costra-bragas (o sea, costa-gravas o algo así)”, sí, mujer, esa en la que tiene que matar a todos los solicitantes de un trabajo al que aspira, ah, Arcadia, pues esa será… Total que su comentario me ha dado el pie para que, resarciéndome de las heridas del rechazo, pudiera acabar poéticamente con todas las personas que se han beneficiado de las “BECAS DE GESTIÓN CULTURAL FORMARTE” y que por un año tendrán la ilusión de que aún no vivimos en un mundo post-trabajo, donde lo que hacemos para vivir nos identifica como personas y elementas de pleno derecho de esta suciedad de consumo. Enmendándome con estos cuentos breves y cumpliendo el sueño capitalista de acabar las unas con las otras, en un enfrentamiento continuo por las migajas del capital y los mendrugos de la (alta) cultura.

Elimino por razones obvias DNI y modifico otros datos, aunque mantengo la puntuación que han recibido dentro del sistema de baremación de las becas.

C. GUSTRÁN  8,467

Carmen Gustrán experta en género y cultura visual era una persona cuya modernidad le mantenía alejada del resto de personas. Carmen sufría en ese estado aislación social porque aunque se sentía especialmente tentada a unirse a las reivindicaciones de los grupos que por aquel momento estuvieran de moda, nunca tuvo la capacidad de generalizar lo suficiente como para unir intereses y significarse políticamente. Carmen leía cultural studies y soñaba con ser negra, hispana, bollera y handicapped, y sentir que su bajo vientre era una frontera (en castellano original) aunque cada vez que se miraba al espejo veía a una mujer blanca, delgada (maldición, ¡¡delgada!!), de clase media-alta y que lo único raro que había hecho en su vida era ser miope y ser zurda, aunque en realidad era ambidiestra porque podía utilizar el cuchillo, tenedor y cuchara indistintamente con la mano derecha o con la izquierda. Carmen siempre comía con la mano izquierda en presencia de otras personas porque no quería perder el halo de magia que la siniestralidad le daba. Encerrada en sus libros en inglés y sus conversaciones de chat donde se mostraba impúdicamente a las extrañas en un intento de aumentar su alteridad unas décimas,  murió cuando su gata blanca “Pelusa” se coló entre sus piernas haciendo una especie de nudo imaginario con su cola blanca que fue deshecho por una terrible y aparatosa caída sobre la mesa de Ikea. Caída que dividió en dos el tablero blanco recubierto de melamina, y que dejó a la vista las retículas acartonadas de una mesa que nunca pretendió ser de madera y que rimaban con las cavidades cerebrales que se expandían sobre la alfombra Balum de pelo corto y rico color rojo de 51,99 euros. Acompañaban a esta naturaleza muerta unas gafas de pasta irónicas.

MONTERO, M. 8,115

Matías Montero había sido toda su vida católico practicante y espeleólogo aficionado. Ambas cosas le habían marcado desde adolescente llevándole a buscar a la Virgen en todas las manifestaciones materiales e inmateriales de este mundo incluyendo sus estudios. Condenado de antemano por su hiperdulía, palabra formada por el prefijo derivado del griego ύπέρ, “super”, es decir, “más allá de”, y δουλoυσ, “dulia”, palabra derivativa del significado de “siervo”, es decir, llevado por su ansias de hacerse esclavo de, de esclavizarse por la Virgen (hiperdulía es el nombre que la Iglesia da al culto que se rinde exclusivamente a la Virgen María) decidió estudiar historia del arte y con una visión casi herética se embarcó en una peligrosa misión, la búsqueda de la Santa Madre en las profundidades de la tierra, que le llevaron a las grutas más remotas de nuestra geografía. La tierra, harta por una práctica de la espeleología cristiana que se acercaba en sus formas a la ginecología realizada en la Seguridad Social un día simplemente cerró sus fauces y se lo tragó.

CHAVES, R. 7,949

Ruth Chaves se obsesionó con que la idea de que el número de su puntuación de la beca escondía un terrible significado. Ese altivo número siete que precedía un baile de nueves con un gibado y anguloso cuatro rompiendo el ritmo no podría ser aleatorio. En un principio pensó que la junta clasificatoria de la beca Formarte le estaba mandando un mensaje oculto, que ellos, una especie de consejo de sabios barbados, autoritarios y muy probablemente ciegos le decían que ella era un deforme cuatro en un mundo de excelencia académica de nueves. Que era la tercera en discordia, ni lo suficientemente brillante como para destacar entre su generación pero lo suficientemente inteligente como para pensarse mejor que el resto de números que le seguían. Situada entre dos fuegos, murió el primer día de trabajo al ser atropellada por el autobús treinta y seis.

MASCLANS, A. 7,919

Alicia Masclans siempre estuvo marcada por la tragedia y su vida se desarrolló en un marco de afiladas puntas góticas. Hija de un notario de provincias al que desde pequeña imaginaba como un sepulturero que levantaba actas como quien levanta cadáveres, que vivía enterrado entre pilas de papeles y cuyas palabras tenían el mismo valor que las de alguien que trabaja diariamente con la muerte, su suerte estuvo echada desde el principio: como hija única de un padre viudo haría alguna carrera de humanidades que le pudiera proporcionar una conversación apropiada pero desprovista de florituras que a su vez le pudiera permitir encontrar novio. Además, que demonios, ¡¡no vivimos en el S.XIX!!, las mujeres ya están en todas partes. Para desgracia de su padre, Alicia se tomó su carrera como un noviciado laico y abandonó todo para vivir en el mundo de la escultura gótica obsesionándose con la representación de los judíos en los portales de las catedrales medievales. Recibió una beca para residir en el Colegio de España de París, ciudad en la que desapareció un día en el que sobre la ciudad se ceñía una terrible tormenta.

FRANCO, V. JESÚS 7,73

Jesús V. Franco gustaba de mantener su segundo nombre en forma contrita y contracta al modo de los “middle names” sajones. De este modo siempre se presentaba como “Jesús V. Franco” como dejando a entender que esta “V” mayúscula podría referirse a “Vicente” y no a “Victoria” que era el nombre con el que sus padres le habían bautizado haciendo referencia de manera sexualmente ambigua pero políticamente meridiana a la gestas de un gran general. Jesús tuvo un sueño premonitorio cuando un día de agotamiento frente a la pantalla reparó que en el teclado de su ordenador se formaba la palabra (Q)“W-E-R-T”(T) y esta visión fue decisiva a la hora de pedir la beca: quería que su “V” precediera a la “W” del ministro Wert y acabar como gestor cultural del Ministerio de Cultura, convertido por éste en “Ministerio de propaganda y contra-información”  trabajando en la sección de “Ocurrencias, disparates y chascarrillos” habiendo sido destinado como beneficiario de la beca a elaborar un dossier para “El azuzamiento de nacionalistas, anti-taurinos, profesores de secundaria y personas alfabetizadas en general”. La labor de Jesús al frente de ese dossier fue todo un éxito y a las semanas las respuestas no se hicieron esperar: la gente empezó a colgar airadamente en el facebook fotos de gatitos amoratados, perros atropellados, así como las de niños y enanos toreros cubiertos de sangre de astados y otras imágenes de gran impacto entre las que debemos de destacar por su número la de indígenas tristes. Sin embargo, la gran carrera de Jesús estaba lastrada por un secreto personal: vivía ahogado por las deudas. A lo largo de una brillante carrera académica había empezado a pedir créditos para cumplimentar todos y cada uno de los pasos que exige la excelencia académica en un país como España que la valora en su justa medida siempre y según una frase que repetía “W”, conocido en los colegios de primaria como “W, el asesino de Dusseldorf”, a la hora de dar los buenos días y las instrucciones en el ministerio: “Recordar, mis monos voladores, quien algo quiere, algo le cuesta, ahora salid a expandir el odio y la confusión por todo el solar patrio que esta semana volvemos a subir las tasas y necesitamos otra cortina de humo. ¡¡¡Volad mis monos voladores, volaaad!!! ”. A los dos meses de aceptar la beca se suicidó acosado por los acreedores.

TORIJA, A. 7,725

Ana Torija, llamada “Crisostoma” era una persona que todo lo que decía, oye, lo decía bien. Su entonación era perfecta, sus razonamientos lejos de estar bien hilados, parecer correctos o venir a cuento caían en la categoría de “bellos” y venían acompañados de palabras bien escogidas que salían de su boca como oro molido. En el instituto destacó por su inteligencia donde fue animada por tutoras y profesores, así como una situación económica ventajosa, a realizar una carrera universitaria. Impulsiva como era, eligió la historia del arte donde creía que habitaba la Belleza de las musas pero atada por las cadenas del Logos. Este elaborado razonamiento en realidad escondía una creencia escondida en lo hondo de su pecho emponzoñado de que los estudiantes de Bellas Artes eran unos menesterosos y de que ella, como teórica, debía permanecer alejada de disolventes y aglutinantes y habitar en un pisito un poco más alto de la caverna de Platón, es decir, más cerca del lugar donde se sirven los canapés de la Cultura. Sin embargo su plácida existencia de teórica se vio sacudida por un acontecimiento que no entraba en la agenda de piel donde pacientemente apuntaba asignaturas, congresos y citas: una crisis económica mundial. Mientras el nunca suficientemente complejo edificio cultural  español se venía abajo, el nerviosismo cundía en Ana que vio en la Academia la única posibilidad de trabajar dentro del ramo de la cultura. Tal era su temor que como si su boca se hubiera llenado de piedras su oratoria se empezó a trabar y como si hubiera caído sobre ella la maldición de la ninfa Eco empezó a repetir la última palabra que oía. Esa dolencia si bien hinchó su expediente académico (“- El estilo churrigueresco es una de las cumbres del arte hispano – El estilo churrigueresco es una de las cumbres del arte hispano”) le imposibilitó para tratar con su jefe, Narciso Castaño, del   Museo Reina Sofía que la tomó por loca y la desestimó como candidata. Loca de dolor por la pérdida de su gran oportunidad sufrió un grave proceso de anorexia y dejó de comer hasta que de ella tan sólo queda la voz que según parece se ha quedado a vivir en los peñascos del museo desde donde repite, de vez en cuando, las palabras “revuelta”, “revolución”, “revolcón” y “postmodernidad”.

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12 responses to this post.

  1. Posted by La Pere on October 12, 2012 at 1:05 pm

    Pero que grande es usted, señora!
    Si yo tuviera que hacer la misma labor de investigación con los 347 aspirantes que obtuvieron más puntuación que yo en las BECAS FORMARTE para el mismo puesto daría para una tesis, pero de las de cum laude, en fin, ánimo.

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  2. Posted by La Pere on October 12, 2012 at 1:07 pm

    Gracias por dedicarme el post, me siento muy honrada.

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  3. Pero… ¿cómo pensabas vivir semejante derroche cultural de cine, música, teatros, libros, con OCHOCIENTOS EUROS AL MES? Sólo viviendo con los padres y dedicando el 100% de ese presupuesto a ocio y cultura… lo que indicaría que ya tienes una beca permanente y nada despreciable, la de alguien que paga el alquiler, las facturas y la tarjeta de Hipercor. Enhorabuena.

    Reply

    • Tienes razón: lo que hay es mucha cara y en este país lo que hace falta es ser emprendedor, que hay mucho vago con pocas ganas de hacer training cultural ni de editar revistas poniendo por las nubes a Lladró escribiendo “La escultura es un oficio de perseverancia y haber nacido en la huerta valenciana una garantía de insistencia” (WTF). Pero en fin, el modo en que me gano las castañas, que precisamente no vienen envueltas en papel de Hipercor es cosa mía, pero en algo vuelves a tener toda la razón: hay mucha gente que confía en mí, en mis proyectos y ganas de currar. Así que sólo es cuestión de tiempo… Espero que lo de los 800 euros al mes sea una crítica al precio de la cultura y no a la gente que no puede pagarla que en estos tiempos nunca se sabe… venga cari, un beso, a tope con lo tuyo si respetas lo mío…

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  4. Posted by Anonymous on October 17, 2012 at 1:15 pm

    Es un post lleno de creatividad y narrativa chiflada que siempre atrae y llama la atención a lectores raudos de historias amenas.
    Siento mucho que no hayas podido entrar en el Programa de becas FormARTE pero no te desanimes porque queda aún un amplio mundo por descubrir: eso es lo que nos muestra este gobierno financiando el dichoso “Españoles por el mundo”…Salida a la crisis? Sí, vaya pasando usted por Barajas.

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    • Gracias persona humana… me quité el sofoco literariamente y ya está… uno siempre lo piensa, lo de marcharse, digo, pero claro, siempre lo piensa en plan rey de la Rumba, en plan “Revolutionary road”… pero luego, ay luego… en fin, me hago mayor, mis calificaciones no son para disparar, la costilla echa raices en Madrid… alguien se tiene que quedar e intentar hacer cultura. Mejor nos cruzamos en cualquier esquina que en un puente aereo…

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  5. muchas gracias por este post, me siento muy identificada y has dicho mejor que yo lo que siento/pienso. ánimo!

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  6. Posted by Irene on September 30, 2013 at 2:51 pm

    Me ha hecho mucha gracia encontrarme con este post. Últimamente conforme me deniegan becas me pongo a mirar el cv del primer beneficiario de la lista. Su cv que es más propio de un trabajador con 20 años de experiencia que de un recién licenciado me deja doblemente con mal sabor: por la beca en sí y por la patatilla que parece mi currículum al lado del suyo xD. PD. ¿ De las becas formArte este año nos olvidamos, no? Van con tres meses de retraso…

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    • No te preocupes Irene, maja, a todos nos parecen nuestros cv patatillas comparados con los y las de otras… el mío también, siempre me parece que produzco poco y mal, ¡¡¡y tengo una gata que mantener!!!.

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