Empecemos con un juego relacionado con el lenguaje (un juego que tiene muy poca gracia porque ustedes que son unas nerviosetas seguro, seguro, que habrán echado un vistazo rápido a todo el post para ver si merecía la pena leerlo… pero supongamos que yo no lo sé, que ustedes no lo han hecho, y que se dejan guiar, que es mucho decir): vean las dos obras con las que he empezado el post y pregúntense detenidamente qué pueden tener en común una pieza fotografiada en la feria de arte contemporáneo alternativa Just Mad (2010) y lo que parece un verso sacado de un poemario vanguardista o de las doradas páginas de la historia literaria de un país no Indoeuropeo. Vale, era una pregunta fácil, que tanto el arte abstracto como suponemos la poesía vanguardista son pura forma, colores estáticos o sonidos incongruentes que quieren hacernos mirar el mundo de otro modo pero que acaban siendo pura decoración o sonidos sin propósito… ¡¡¡MEEEC!!!! (tomen sonido sin propósito)… ¡¡¡Error!!!. Error queridas amigas, error, que estas dos piezas debajo de sus colores y sonidos tienen mucha miga y se relacionan de un modo distinto al estrictamente formal. Por ejemplo, el tríptico con el que empezamos es una obra del colectivo artístico PSJM titulada “American colors” y es explicada en su página web de este modo:
“Un proyecto que gira en torno a la abstracción geométrica minimalista pero al que nos podríamos referir como “abstracción crítica”. American Colors es una serie de diferentes cuadros que utiliza los 5 colores convencionalmente aplicados a las razas y somete su composición al porcentaje censado de población, población carcelaria e índice de pobreza por etnias en USA. El lenguaje formalista es repensado superando las composiciones intuitivas o las condicionadas por progresiones aritméticas o geométricas carentes de todo significado, de modo que aquí es la estadística, nada abstracta aunque igualmente matemática, la que dictamina el porcentaje de cada color utilizado en el cuadro”.
Es decir, que el primer cuadro (de más lejos a más cerca) representa la población de USA por raza, el segundo el índice de pobreza de USA por raza y el tercero la población carcelaria de los USA también por raza. Entonces… ¿qué tiene que ver el cuadro con la poesía que le sigue?. Pues, que ese carácter abstracto de sonidos aleatorios e incongruentes se corresponde también a un patrón tan claro y matemático como el del cuadro: es el modo en el que un americano, sin conocimientos de castellano, podría decir una frase como la que sigue
¿Qué de donde he sacado esa pieza sonora, esa fórmula endiablada que chirría como una invocación al Maligno pero que es el modo en que las personas blancas y anglosajonas del primer cuadro se relacionan con las personas marrones y pobres del primer y segundo cuadro?. Pues de un libro terrible y maldito perpetrado por Gail Stein compinchada con Paulette Waiser:
“Around-the-house phrase book. Working Spanish for Homeowners” un título, que reconozcámoslo promete muchas y variadas aventuras en el arte de la contratación y dirección de mexicanos ilegales… pero no nos adelantemos, vayamos poco a poco y saboreemos cada página, cada concepto que nos salga en el camino, como, por ejemplo (for instance), ese impagable subtítulo:
“Comuníquese de manera eficiente con limpiadoras, cuidadores de la casa, cuidadores de niños, paisajistas y cortadores de césped”, es decir, todo lo que existe por debajo de la pirámide social estadounidense en cuya cúspide está situada la familia blanca, heterosexual y sajona. Pero lo más llamativo de este subtítulo quizás no sea ese reparto laboral racista que exige a la señora de la casa chapurrear castellano para dar órdenes, sino, si me lo permiten, el mismo concepto de “comunicación eficiente”. ¿Qué quieren decir las señoras Gail Stein y Paulette Waiser con comunicación eficiente?. En la estructura del libro lo dejan bien claro, el primer capítulo se repasan los números, los días de la semana, los colores, y saltándose cualquier atisbo de gramática castellana, pasa directamente a las órdenes. En cuanto, al contenido del libro, el concepto de “comunicación eficiente” queda bastante claro:
En el libro, no se crean, también existen otro tipo de frases como aquellas destinadas a invitar a la empleada a sentarse con la familia en la mesa o tomarse otro tipo familiaridades como coger la comida directamente de la nevera, aunque sinceramente no son demasiadas. Aún son menores en número las que intentan un acercamiento amable o sincero al entorno de la empleada, a sus relaciones familiares o a sus circunstancias íntimas y la única que he encontrado es ésta de un marcado carácter utilitarista:
LA PUERTA DEL HOGAR, LA ÚLTIMA FRONTERA
¿Esto quiere decir que la empleada permanece como un incógnita, una fuerza bruta anónima que simplemente limpia, arregla, fija y da esplendor?. Pues ni mucho menos, de hecho, el libro dedica un capítulo entero a the interview, es decir, a la entrevista laboral a la empleada que nos acaba desvelando aspectos esenciales de la vida norteamericana actual, siendo el principal de ellos, que el hogar familiar es el sancta santorum de estilo de vida americano. Algo que ya sabíamos por las películas y las series, pero que aquí presenta diferencias: si, por ejemplo, la teórica de la arquitectura Beatriz Colomina exponía que los grandes ventanales de las casas americanas de los 50 eran los mejores anuncios del American Way of Life, parece que finales del SXX y principios del SXXI, esas ventanas se han cerrado y las puertas de los hogares se han convertido en la última frontera frente a los ataques y las invasiones migratorias del exterior. En ese juego de poder el contratante se convierte en un funcionario de inmigración (todo sea dicho de paso, sin prestar demasiada atención a la situación laboral) y el/la empleada se vuelve a someter a la batería de preguntas sobre sus antecedentes y sus capacidades a la vez que se le informa sobre la necesidad de diferenciarse con un uniforme y de convertirse ella misma en vigilante de un hogar en peligro.
EL REINO DE LAS ALMOHADAS MULLIDAS
Una vez introducida en el Hogar, concebido como la última frontera laboral e íntima de la sociedad americana, esta doble inmigrante, la limpiadora, se enfrenta a un nuevo Reino Físico marcado por la aparición y la disposición de cosas inexistentes en sus países subdesarrollados. Es por ello que debe de recibir órdenes explicitas sobre cómo manejar los nuevos y brillantes objetos, sobre cuál es la posición de cada objeto de esos objetos dentro de la escala de valores, y sobre qué acciones realizar para honrar la fetichización tecnológica del hogar:
EL REINO DE NUNCA TOCARÁS
Claro que una vez introducida en el Hogar, se han de marcar las distancias y dejar claros cuales son los ámbitos de acción de la trabajadora, que espacios y medios le están reservados y están a su total disposición (generalmente se suelen designar a lugares de trabajo como la cocina) y cuales le están vedados. Con todas estas prohibiciones la empleada se empieza a convertir en invisible, lo que me ha traído a la memoria un impresionante trabajo de la artista Daniela Ortiz titulado “97 house maids” (¡¡gracias Olenska!!) donde Daniela Ortiz recopiló 97 fotos de facebook donde aparecían empleadas del hogar, siempre ocupando un lugar periférico, dedicada a vaciar los ceniceros en las fiestas, a sujetar a los vástagos mientras las madres orgullosas hacían la foto o a ordenar esas vacaciones perfectas que todos soñamos con tener:
GANARÁS EL PAN CON EL SUDOR DE TU FRENTE
Al hogar americano uno va a trabajar, y a dejarlo todo limpio y reluciente, por eso el grueso del libro que hoy nos ocupa se dedicaba esencialmente a la asignación de tareas al trabajador. Poniendo especial cuidado en la limpieza pues el sancta santorum de Occidente no sólo está rodeado de ataques sociales y políticos sino que estas amenazas también adquieren la forma de enfermedades y deshechos que se ejemplifican en suciedades y objetos que precisan de desinfección.
Dentro de las labores de la empleada del hogar está la de seleccionar y procesar los alimentos que ingiere la familia, es por la importancia del material con el que se trabaja, relacionado directamente con la salud de sus miembros que las ordenes deben ser específicas y claras:
Otra de las tareas es el de la administración de cuidados y de afectos, que es una actividad tradicionalmente reivindicada por las feministas contraponiéndolo al sistema productor de objetos, y que se presenta dentro de esta teoría como “una alternativa que trasciende la economía de mercado y se centra en la sostenibilidad de la vida” (cita). Sin embargo, cuando los cuidados se ven inmersos en un proceso de contratación, y difusos por quienes han de ser los objetos de esos cuidados, el resultado más o menos es éste:
Termino este post con unas fotos sacadas de mi blog feminista favorito Rudax Forever donde hablaban de la obra de la fotógrafa Natalia Iguiniz en estos términos:
La otra es una serie de retratos fotográficos de veinticinco parejas de empleadoras-empleadas que expresan el problema del otro visto desde la intimidad del hogar limeño de clase media. Para la empleada doméstica, el otro lo constituye la empleadora y su familia. Para la empleadora, el otro es evidentemente la empleada. El hecho de que cada foto lleve como título sólo los nombres de pila de las retratadas, sin discernir a quién pertenece cada cual, tiende a reforzar la posición pretendidamente neutra y paralela de cada una de ellas. En realidad, tiende a desmantelar esa neutralidad inexistente y a mostrar, supuestamente desde la distancia profesional y la desafectación, una realidad marcada por las diferencias económicas, sociales y étnicas. Se trata de retratos de esmerada composición, todos delante del sofá de la casa empleadora, ese lugar del ámbito privado donde se recibe, que muestra la posición de su dueña, que contextualiza la relación existente entre la pareja retratada.
Una última recomendación: quien quiera seguir indagando en este tema debería ver la imprescindible película de Sebastián Silva titulada La Nana (2009) y después leer el fantástico post que hicieron los camaradas de “Orgullo y Pundonor”. Os dejo con un vídeo:








































































Posted by Atiras on July 13, 2011 at 6:36 am
funky funky!
Posted by Julio on July 13, 2011 at 3:22 pm
Buenísimo post! Me ganó desde los paneles minimal del principio: siempre supe que había un bizarro fondo estético en las gráficas del excel.
El “manual de instrucciones para empelada doméstica” es de lo más trash. Genial los comentarios. Le he pasado el post a Jurema Brites, una antropóloga brasileira que trabalha el tema…
Plas, plas, plas!
Posted by palomitasenlosojos on July 23, 2011 at 1:27 pm
Oh, Julio gracias por recomendar y comentar… si necesita la referencia o el libro entero se lo mando en pdf… Abrazos.
Posted by rosita on July 17, 2011 at 7:25 pm
genial.me da ganas preguntarle a mis alumnos más pijos y forrados , que los hay, si sus recientemente adquiridos conocimientos del español les van a servir para comunicarse eficientemente con proovedores de ocio, a saber, empleados de hoteles, camareros, o pintorescos españoles que adornan los bares de este nuestro caluroso pais( y que conste que les hago una ola a todos los que vienen y aprenden en 4 semanas lo que yo no aprendo de aleman en cuatro años) Por otra parte, vaya traducciones mas chungas y vaya transcripción fonética mas chapucera.El mundo de la empleada del hogar en EEUU me parece fascinante, no hago mas que acordarme de Consuela, la de la peli de palindromos ( es palindromos?)
Posted by palomitasenlosojos on July 23, 2011 at 12:32 pm
No Rosa, cariño, no era Palindromos que era Storytelling (“Consuelo deberías estar más alegre y trabajar un poquito más”)… que la vi hace un par de semanas en un curso de crítica. A mí, la transcripción ya me parecía chapucera, ya, pero yo lo leía y me veía a mi mismo dando órdenes y contraordenes a otras razas. ¡¡¡Y no te metas con el turismo, que tú bien sabes que siempre ha generado un empleo muy estable, muy poco dado a la temporalidad!!!. Por cierto, muy buena idea lo de ir aprendiendo alemán para cuando tengamos que volver a hacer de chachás allá como en “Un vampiro para dos”.
Posted by feulliescassantes on July 18, 2011 at 3:06 pm
Bueno no seré quien deje de alabarlo caballero. Esos ventanales del estilo de vida americano no sólo se han converitdo en ventanillas sino que además, durante los dias de “descanso” básicamente domigo tarde, se encuentran completamente cerradas, los porches con los cinco coches de la família aparcados, ni una luz exterior, sólo el ruido de los aire acondicionados. Y en la calle… las niñeras con sus maridos y sus propios hijos, todos los ilegales y legales de habla hispana reivindicando el griterio como su forma de expresión, el Barça o el Madrid como su propia fé, bailando bien agarrados que se note que se tocan y se quieren no como los gringos y en medio de todos ellos…. mi señora y yo encantadísimos!
Un abrazo muy fuerte señor, desde NC le sigo como siempre. Por cierto que insisto en que nuestra casa es la suya y la de su señora.
Un beso
Posted by palomitasenlosojos on July 23, 2011 at 12:24 pm
Fíjate que ilusión, oye, que a uno lo lean en North Carolina… que eso debe de ser uno de esos estados cremallera que decide presidentes o enciende la llama de las Guerras Civiles (demasiado al norte como para ser sureños, demasiado sureños como para ser del norte)… pero ah, lo que usted me cuenta es tan diferente a mi experiencia en Colorado, allí no se encerraban sino que se echaban a los montes a caminar, a hacer trekking, a saltar acantilados. Claro que no habían hispanos por la calle… salvo el restaurante mexicano al que íbamos que los domingos y que servían un menudo, que parecía que te estuvieras comiendo las tripas directamente de la cabra. Claro, que los sajones al vernos pasear, ellos pensarían “ya están los latinos gritando y bailando”… me acuerdo también del dueño de un videoclub al que iba, “Vidiot” (buen nombre) que cuando le dije que era español me dijo “estoy pensando hacer una estantería de películas latinas”… y durante un rato lago pensé: “¿películas en latín?… creo que sólo está la de Dereck Jarman, Sebastiane”… pero luego caí que no, que para ellos Almodovar era un director latino.
Otro beso muy gordo.
Posted by orgulloypundonor on July 18, 2011 at 5:39 pm
Hay un documental, que creo pretende iniciar una serie, sobre la casa de Burdeos de Rem Koolhaas y la mujer que trabaja limpiándola.
La gracia se basa en ver a Conchita, por supuesto es española, hablando de la casa de manera racional, frente a lo irracional de estos locos, locos, locos, arquitectos.
No sé si es darle voz a los trabajadores de los edificios de culto, o se están (son)riendo con condescendencia de la señora.
Habiendo visto la película con arquitectos franceses, me parecía más bien lo segundo.
Condescendencia.
en cualquier caso muy interesante verla.
http://www.koolhaashouselife.com/
Posted by palomitasenlosojos on July 23, 2011 at 12:13 pm
¡¡¡Todos somos Conchita!!!… viviendo diariamente en esos locos locos locos espacios diseñados por alguna mente maligna, una especie de gran ego que habla en francés… la busco…