Sonreír ante lo Irrepresentable.

No descubro nada (soy de poco descubrir) si afirmo que para cada uno de nosotros las ciudades donde vivimos tienen junto a una geografía física una geografía sentimental. Una geografía formada por lugares especiales, por sitios que han marcado nuestra biografía, como el banco donde nos juraron amor eterno situado dentro del parque donde por primera vez un extraño nos enseño sus genitales. Pero, ¿qué pasa con nuestras biografías colectivas?, ¿donde celebramos nuestra historia conjunta como pueblo, nación o distrito municipal?. Ah… amigos, la respuesta a esa gran duda la tienen los políticos y los mediadores culturales (artistas, diseñadores e ingenieros) que marcan un lugar al azar en el mapa y erigen allí una bonita y enorme escultura que resuma nuestra historia próxima o atávica. Algo por lo general dedicado a cantar un hecho fundacional, un acto patriótico colectivo, una guerra, una clase (la masa fabril abrazando a la burguesía) o por qué no, y actuando contra el olvido, una cruenta matanza. Hoy vamos a hablar de un gran monumento dedicado a una matanza de proporciones colosales, y que ha marcado la historia del Occidente contemporáneo, es decir, el monumento dedicado a las victimas judías del Holocausto en Berlín, y a lo que representa, y a cómo esta obra de arte es, a su vez, representada.

Esta pieza escultórica, es un trabajo conjunto del arquitecto Peter Eisenman y del ingeniero Buro Happold, inaugurado el 10 de mayo del 2005, y está, como muchos de ustedes sabrán, formado por 2.711 estelas, siendo el proyecto ganador de un concurso público cuya única condición era no superar un presupuesto de 25.000 euros. Obra polémica desde un principio porque ya algún analista dijo ante el proyecto que aquello parecía un cementerio y que Berlín ya estaba lleno de ellos como para añadir uno más. Sin embargo, superados estos recelos iniciales el “Memorial al Holocausto” se ha transformado en una de las obras más contradictorias del pasado S.XX. Una obra que muestra una incoherencia brutal entre sus objetivos (rememorar el matanza nazi de judíos) y sus resultados por cuatro cuestiones:

  • Primero porque como bien dijo el escritor Martin Walser esta obra  no es más que una “monumentalización de los sentimientos”. Una expresión preciosa que lo que viene a decir es que algo que debía ser una un sentimiento íntimo (pena, verguenza…) se ha convertido en un armatoste exagerado que no hace más que ritualizar estos sentimientos y hacer que pierdan importancia: junto al monumento aparecen las postales del monumento. Ni que decir tiene que la estilización y la ritualización de la vida y de los sentimientos es una buena herencia del nazismo.

  • Segundo por la incapacidad de representar lo irreprensentable. Se ha dicho muchas veces y negando a un montón de películas, que el Holocausto es irrepresentable, aunque no inexplicable. Como todos ustedes sabrán el Holocausto consistió en una matanza de personas a gran escala, de personas judías, izquierdistas, homosexuales, pobres, con problemas mentales… bajo una perspectiva industrialista y económica. Es decir, no se trataba de matar, sino de matar en cadena, de manera fordista, invirtiendo poco dinero para obtener el máximo resultado, un exterminio basado en la relación calidad-precio (¿a cuantos podemos matar con este producto?). Pero, ¿cómo se representa esa animalada?… pues metafóricamente. No puedes representar una cosa así en imágenes reales, sería demasiado crudo para formar parte de una geografía donde la gente pasea y vive. Y ya que el grado autoridad de una metáfora consiste en el valor que se le de a ella, el prestigio del monumento es un elemento indispensable. Es decir, si tu le dices a tu amada “tus labios son pétalos de rosas” el valor de esa metáfora residirá en cuanto crea tu amada que le amas y que no le estas tomando el pelo. ¿Me explico?. Resumiendo: el valor de una metáfora colectiva reside en gran modo en el prestigio de quien la diga (estas estelas representan el sufrimiento de los judíos durante el holocausto).

 

  • Si quieres crear un enclave significativo que resuma el dolor de una nación, probablemente aquello se te va a llenar de turistas en chanclas. Del mismo modo que La Gioconda pierde significado a cada japonés que se pone delante de ella en el Louvre y le mete un buen flashazo, el  monumento dedicado a las victimas judías del Holocausto en Berlín pierde significado a cada americano que posa dando un saltito. Porque frente al dolor petrificado está el valor de la instantánea, de la pose, de la sonrisita y del digan “cheeeeeeesssssse!!!”. Si señores, tú creas un enclave donde quieres que una nación cierre sus heridas, un enclave que simbolice un hecho de importancia mundial (todos estamos marcados por el Holocausto), y de repente…¡zas!, un turista haciendo el subnormal.

Detengámonos un poco en estas fotos de gente disfrutando no un lugar de reflexión, sino un espacio complicado, incluso divertido, en una bonita mañana berlinesa. Un grupo de gente que hoy han comprado el pack “Berlín Judío” con la visita a un antiguo ghetto, el Museo Judío y el monumento dedicado a las victimas judías del Holocausto. En serio, ¿quién les puede culpar?. Además, qué demonios, estamos en una época posmoderna (de hecho el Holocausto tuvo su parte de protagonismo en el inicio de esta época), donde los grandes gestos no se llevan, sino la mirada irónica, el guiño, el subvertir espacios… ¡¡el subvertir espacios!!. No, pero oye, pongámonos serios, que hemos comprado el pack “Berlín Judío”, y hoy nos toca un día, de mucho caminar, y muchas risas, pero serio… ¿qué se pone una para visitar la conmemoración de un genocidio?. Oye, pues tu sabes quién iba bien mona. ¿Quién?. Pues  Kristen Stewart. ¡¡La Bella Swan de la saga Crepúsculo!!. Esa tía, esa. Uy a ver, déjame ver… Pues sí, en esta página web de fans de Kristen Stewart encuentro estas fotos, y oye, va monísma pero austera, con un uniforme consistente en coleta (también es recomendable una gorra oscura), una sudadera blanca con un dibujo abstracto negro quizás enlazando metafóricamente con la obra del arquitecto Peter Eisenman y del ingeniero Buro Happold, pantalones pitillo que marcan su figurón (porque Bella Swan tiene un fi-gu-rón), y unas sneakers de marcan que son cómodas para patear memorial sites.

Es esa página informan de las fotos con estas líneas:

Kristen Stewart disfrutó un poco de tiempo libre de su gira promocional por Europa, en Berlín, Alemania, ayer sábado 19 de junio. La actriz de 20 años visitó el “Holocaust Memoria”, un monumento a los judíos asesinados en Europa en la época del Holocausto. Kristen pasó casi dos horas en el monumento escuchando historias del Holocausto, luego tomo algunas fotos con sus fans y regresó a su hotel.

Los comentarios de las fans que visitaron la página son… claro… de aúpa…

Pero, claro lo de  Kristen Stewart es todo un signo de respeto comparado con la revista de la compañía de vuelos baratos Easyjet (las revistas de los aviones son el Mein Kampf de la nueva élite económica) quien en una metedura de para épica, pero épica, decidió hacer una sesión de fotos en monumento dedicado a las victimas judías del Holocausto. El celebro detrás de estas fotos es el fotógrafo  Bob Gordon a quien le deben de estar lloviendo las ofertas, porque ya sabemos como es el mundo de la comunicación y la publicidad y lo que ayuda un poquito de controversia. Las fotos iban acompañadas por un reportaje titulado  A Quick Guide to the Chic Side of Berlin, donde se indicaba que los modelos llevaban vestidos de diseñadores locales y se decía “Asolada por la guerra y rota por dos ideologías en conflicto, Berlin puede que no sea una joya perfecta… pero es un tesoro oculto para los devoradores de cultura… Ninguna visita estaría completa sin explorar los testamentos del pasado turbulento de la ciudad, como… el Museo Judío y el Memorial del Holocausto”. Las quejas no se hicieron esperar, la compañía se tuvo que disculpar y dice estar revisando su contrato con la editorial.

  • Pero en fin, movámonos al número 4, ¿por qué contradice esta obra sus objetivos?. Y no esta vez, y para rematar, no es una cuestión de las cualidades estéticas de la obra o del uso que se haga de ellas, esta vez es una cuestión de materiales. Lo voy a decir claro y resumido: las estelas están recubieras por un material anti-graffiti, el  Protectosil, elaborado por una filial de la compañía alemana Degussa, empresa que durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a la fabricación de  Zyklon B, el gas que se utilizaba en las cámaras para exterminar judíos. Glups. Cagada total. Este parentesco empresarial fue desatado en octubre del 2003 por el periódico suizo Tages-Anzeiger, al principio y según la wiki, nadie les prestó mucha atención hasta que el escándalo fue imparable y se tuvo que parar la construcción en medio de un feroz debate. Los políticos defendieron a la compañía diciendo que si se excluía a todas las empresas alemanas simpatizantes con el nazismo apaga y vámonos (doble glups) y que la empresa había ofrecido el producto a muy bajo precio pretendiendo apoyar el monumento (triple glups). Las instituciones judías implicadas dijeron que la empresa que había construido el  Zyklon B era el límite mínimo aplicable, y en ello fueron apoyadas por el arquitecto. El problema, claro, no había aparecido antes de la contratación sino en medio de la obra, por lo que el problema consistía en destruir las estelas que ya habían sido rociadas con el Protectosil lo que elevaba el presupuesto en 2.34 milliones de euros. En fin, que se decidió continuar trabajando con la compañía.

No voy, desde este modesto blog a criticar una operación de éxito como el  monumento dedicado a las victimas judías del Holocausto en Berlín que en su primer año recibió 3,5 millones de visitantes, porque, como bien saben los jefazos del management, como el libro que pongo aquí abajo titulado Horror And Human Tragedy Revisited: The Management Of Sites Of Atrocities For Tourism (Tourism Dynamics) las tragedias también dan pingües beneficios. En ese libro, y tal como encontré en este resumen, Rudi Hartman, en el Capítulo 7…

hace referencia al manejo turístico de museos y sitios conmemorativos de las víctimas del nazismo alemán en el siglo XXI. Se centra en los cambios ocurridos en los museos y sitios conmemorativos durante la década de 1990 y menciona tres aspectos fundamentales que se tuvieron en cuenta a la hora de planificar los cambios:

-La intención de crear mayor autenticidad en los sitios conmemorativos, que en los años que siguieron inmediatamente a la guerra fueron utilizados con diversos fines.

-Los esfuerzos para actualizar la educación y la tecnología de los museos, ya que los sobrevivientes del holocausto no estarán presentes por muchas décadas más.

-La necesidad de integrar los resultados de nuevos estudios y sumar nuevos aspectos Temáticos (¿¿¿¿¿¿¿¿?????????).

Me gusta la última parte, la de sumar nuevos aspectos temáticos… ¿quizás un pinball dentro del monumento de Berlín?… unir juego a reconstrucción histórica (además con el  Protectosil, chica, una balleta y nuevo). Porque este memorial es el único monumento donde la presencia de turistas en vez de enmascarar la realidad, la desvela. Y esa realidad es la de la muerte de las metáforas, que a nadie impresionan ya, y que forman parte de espectáculo visual de Berlin en concreto y del mundo del arte en general. Ya que, cuando el arte intenta hacernos sentir la historia, a lo que lleva, a día de hoy es a una muerte de las metáforas, tal como este monumento representa. Un monumento que se ha convertido en un hito de la muerte del Holocausto como hecho significativo. A la historia, señores, con hechos, datos e interpretaciones, no con instantáneas y grandes monumentos.

16 responses to this post.

  1. Posted by Reverend on January 17, 2011 at 11:50 am

    El verano del 2003 los alumnos de un curso de alemán de verano de la uni Bremen fuimos a visitar el campo de concentración de Bergen-Belsen, famoso porque alli murió Anna Frank. En su discurso de introducción el guía oriundo de la zona, nos explicó que el campo de concentración era más humanitario que uno de exterminio, porque alli a los judíos no se les mataba, se les dejaba morir. Entre eso y una declaración de intenciones en las que afirmaba que se debía limpiar el nombre de los alemanes, la visita transcurrió entre dimes y diretes y ruinas de edificios donde uno debía imaginar el no tan terrible horror que sería pasar un invierno del norte de Alemania rapado y vestido con un camisón; tumbas y demás monumentos a los caídos. De hecho, nuestro precario alemán nos llevó a ponernos a bailar sobre una fosa común llena de huesos de malogrados judíos, gitanos o vagos y maleantes. Por eso supongo que comprendo el nulo respeto que pueden tener esos americanos por las cosas de mi amado Berlin.
    De hecho, creo que Berlín tiene la culpa en si de todo ello. Hace unos años volví a Berlin de visita, incluida una manifestación de kurdos por la Karl-Marx-Allee, y pasamos por este monumento. Bueno, la gente jugaba un poco al escondite por ahi y mostraba poco respeto. Berlín se lo merece por su barcelonización de los últimos años. O se ha llenado de idiotas o mi tolerancia hacia los idiotas ha menguado con la edad, pero me da la sensación que a Berlin se la han follado, la han dejado dolorida y se han limpiado en las cortinas. Pero ya lo digo, la propia Berlín se merece esto con tanto mercader barato, tanto Trabant con gorro de ruso a juego para hacerte la foto y tanta vanguardia en lo artístico que se acaba resumiendo en gente imbécil exponiendo algo pensado en el último cuarto de hora y mujerriquismo aplaudiendo a manos llenas.
    A pesar de todo, tengo ganas de pirarme a Berlin una temporada, qué carallo…

    Reply

    • Pues amigo Luis lo de Berlín así contado por usted, pues como suena a cualquier capital europea, pero con partes guays ( a diferencia de ciertas ciudades)… lo de la vanguardia ya sabe lo que dijo el alcalde de Berlín “una ciudad pobre pero sexy”… a la que probablemente nos toque emigrar emulando a los protagonistas de “Un vampiro para dos”… lo de la visita al campo no extermino sino de agonía… me deja… no sé, no sé que pensar de la exhibición de atrocidades… eso sí, si se instala por allí, prepare cama supletoria.

      Reply

      • Posted by Reverend on January 17, 2011 at 5:46 pm

        Pues si, Berlin, excepto por sus partes feas, que las tiene, es una ciudad preciosa. Lo de la cama supletoria, el sofá o lo que sea estará disponible. No ofrezco compartir cama a nadie por eso de los pies fríos que suele tener la gente…

        Reply

      • Posted by Alberto on February 10, 2011 at 5:46 pm

        Magnífica “Un vampiro para dos”, cruel metáfora del aprovechamiento vampírico de un país con un “superior” desarrollo industrial sobre toda una generación de inmigrantes baratos.

        Reply

  2. Posted by Javi on January 17, 2011 at 3:53 pm

    Pues a mi me gustó.

    Fuí allí, ignoré a los turistillos de digital automática compacta haciendo el tonto, ignoré también a los motivados de ceño fruncido y digital manual de lente intercambiable [y con los ojos húmedos y enrojecidos que esto es serio, que va de nazis], y me dediqué a disfrutar del monumento. Pasee tranquilamente en semisoledad [sería la hora o la estación...], jugué callado a hacer caminos diferentes y como había leído que el monumento intentaba crear una sensación de pérdida, de inestabilidad [por eso también el suelo inclinado] y de soledad pues intenté jugar al juego y sugestionarme un poco. El resultado final no es que me sentí en comunión con las víctimas pero bueno, me dejó el justo mal sabor de boca. Tampoco le pedía más.

    Lo de la pintura antigraffitis… estoy con los que piensan que es una chorrada. Prensa rosa que no cambia la idea inicial del artista ni el monumento ya acabado.

    Los de las fotos sí, esos muy ridículos todos.

    Reply

    • Hola Javier, muchas gracias por pasarte a saludar y por contarnos tu experiencia. Cuando hice una visita breve a Berlín, como una semana o así, no visité el monumento pero sí que pude echar un vistazo al museo judío que arquitectonicamente responde a los mismos criterios que la escultura (líneas diagonales, una habitación oscura que te abocaba a una esquina…)… y también dejaba mal sabor de boca. No pretendía invalidar su experiencia porque aquí como usted comprenderá no estamos pa eso, tampoco invalidar la intención del artista (los artistas pueden poner de manifiesto ciertas ideas pero no son políticos). Ponía en duda la obra y la operación política que dio resultado, preguntándome si se podía crear un sitio de reflexión salido de la nada, si son válidos aún los símbolos, y sobre todo preguntándome cómo se relaciona la memoria con la experiencia estética. Porque del mismo modo que la obra presenta principalmente un entorno estético y lo relaciona con la historia… también puede ser pensado estéticamente como un lugar para fotos de moda, para los famosos, para que la gente se comporte como famosos, un lugar de comercio turístico… en fin, a mi lo que hace la gente anónima nunca me parece tan dañino como la decisión de un político. Ahora, si la obra es algo más que una experiencia estética, es decir, intenta transmitir sentimientos verdaderos sobre un acontecimiento pasado… estarás de acuerdo conmigo que lo del graffiti tiene peso. Porque se trata de transmitirlo de manera verosímil, y ahí no sé si han acertado… pero que yo hablo por hablar, que por eso uno se abre un blog. Oye, que muchas gracias por comentar, de verdad.

      Reply

  3. Posted by Ramón Gómez de la Sorna on January 18, 2011 at 6:09 pm

    Bueno, bueno, como está el zeitgeist. por las nubes nena, por las nubes.
    Yo me creo de que no es necesario conmemorar por vigesimoquinta vez a las víctimas del nazismo, tampoco creo que nosotros seamos modelo de asimilar el pasado, que en España actuamos por defecto, que metemos el pasado bajo la alfombra y punto, y en Alemania pues ale venga mirarselo y remirarselo. Y el particular alemán ocurre porque, y no lo olvidemos, les hemos convertido todos, el género humano al unísono, en la ATROCIDAD, el ¿qué viste en mitad de la jungla?, se convierte en ¿qué viste en mitad de Reich? el Horror, el Horror. Como si el genocidio nazi fuese el peor y único cometido en la historia de la humanidad, en este caso vertebra una unidad en la comunidad humana como los paidofilos de catch a predator en la comunidad vecinal.
    Por otra parte, el halo de misterio inexplicable que rodea al holocausto, como si fuera una rara avis, no hace sino entorpecer toda aproximación. El holocausto funcionó porque era algo perfectamente explicable en su momento no fue algo tan fuera de lugar e inclasificable. El nazismo fue una maquinaria burocrática perfectamente engrasada , funcionarios acataron órdenes porque era lo que había que hacer y porque hay que ser eficiente en el trabajo, lo importante es tramitar papeles da igual si gestiones vidas o impuestos, el gobierno paga y tú no estás para cuestionar sus decisiones. Sí, el funcionariado es el enemigo. El mejor monumento al holocausto sería un Prop lleno de lemmings que no cuestionan las órdenes ni aunque les rellenes el formulario D321 de impuestos sobre patrimonios y sociedades librepensantes compulsado por el departamento de custionadores del orden.
    ¿Alguien cree que hoy en día, siglo XXI, superado todo nazismo en el horizonte, alguien que firma penas de muerte en digamos California, o Texas, se cuestiona la moralidad de su trabajo? Si de aquí a 50 años, la pena de muerte quedase abolida porque la humanidad alcanza un nuevo estadio de evolución, ¿se condenaría en un nuevo juicio de Nuremberg a todos los que colaboraron con la ejecución de algo, ahora años después, en un futuro idílico visto como execrable? En cierta medida ¿es lícito o moral juzgar a gente por desempeñar su trabajo, años después en otro contexto histórico? Ya lo de las conexiones nazismo-empresariado alemán, es que ha llovido mucho, no tendría que importar tanto si hacían zyclon b como si ahora hacen zyclon c, o cualquier mierda con efectos negativos en el ahora. ¿Porque Hiroshima y Nagasaki no ocupa el lugar tan preponderante en el acervo cultural humano que ocupa el holocausto? El infierno, ya nos son los demás, son los nazis. Hiroshima y Nagasaki no es ELDRAMA definitivo del s.XX eso fue daño colateral en un contexto de guerra y desequilibrio de los órdenes mundiales consensuados, y eso no es tan revisitable.
    El turismo es la futura dictadura. Hail Touris Gott.

    Reply

    • Don Ramón yo le amo… y sabe que no es secretamente y espero que volvamos a escribir y a reír juntos (se ríen porque son jóvenes). Algún alemán ya ha dicho lo que usted, que pa qué tanto cementerio y tanta fosa metafórica, que por qué no hacer una Transición como Dios manda, y nos olvidamos de quien mandaron durante 40 años, que eso sí que es una Transición bien hecha sin libertad, sin ira, sin muertos… en fin, el muerto al hoyo, y el demócrata al bollo (ya veremos Tunez). Lo del funcionariado me encanta, la verdad, y yo lo relacionaba mucho, fíjese usted, con el secretariado de nuestra universidad, y pensaba: “Estos en la Carismadura de Hiter… ¿cómo me hubiesen actuado?”. Probablemente haciendo lo único que saben hacer, firmar papeles (cuando se trabaja para y por el Reichstag, se nota). Pero es todo un suponer. En cuanto a eso que dice usted de “tendría que importar tanto si hacían zyclon b como si ahora hacen zyclon c, o cualquier mierda con efectos negativos en el ahora” usted habla como historiador barbudo y en prospección de futuro, y yo le comprendo, pero mi rama zoológica es la de las historiadoras del arte, y mire, yo ahí no puedo estar de acuerdo. Pensando como historiador de la estética (agarrate los machos nena) yo le digo que no es lo mismo, que si la obra nos presenta simplemente una experiencia estética, todo vale, y como todo vale, podemos jugar al escondite en ella, y que las fotos de la peña son tan graciosas porque frente a la implicación del drama anteponen el distanciamento del juego (o del juego de la moda). Pero, si queremos superar el simple estadio estético y ver la obra como una conmemoración del HORROR, no se puede recurrir a una empresa que fabricaba el Zyclon B, lo siento. Porque al seguir trabajando con esa empresa no se hace sino que reforzar los prejuicios mercantilistas, que fueron una base importante del HORROR. Es una cuestión de simple credibilidad de la obra, del mismo modo que no puedes hacer una obra religiosa con mierda, porque si de lo que se trata es representar grandes conceptos no lo puedes hacer con mierda (y mire que a mi la mierda en los museos de arte contemporáneo me encanta).

      Reply

  4. Posted by Ramón Gómez de la Sorna on January 18, 2011 at 6:10 pm

    Vaya rollo he soltado, no?
    Es tocar los nazis y me pierdo.
    Disculopen mi verborrea

    Reply

  5. Posted by Ramón Gómez de la Sorna on January 18, 2011 at 9:20 pm

    Le doy la razón muy a mi pesar, que yo soy muy orgullosa. Es cierto que analizado como obra de arte, no queda muy bien lo del antepasado zyclónido en el Protectosil.
    Me ha encantado el ejemplo de la mierda, que no de mierda, muy ilustrativo. Aunque un Jesucristo crucificado o una buena Pasión hechas de mierda se me antojan necesarias y muy atractivas. Una capilla sixtina mezclando, menoscabo de pavo, con caca de vaca, con cagallo de caballo, con truños como puños ummmmmmmm

    Reply

  6. Posted by Olenska incómoda on January 19, 2011 at 7:52 pm

    Yo estuve en el dichoso memorial paseando entre estelas y turistas y sintiéndome incómoda. Te ves allí en medio y no sabes muy bien qué hacer. Te planteas la enormidad del hecho que se está conmemorando y ¿qué haces? ¿Compongo un gesto serio y preocupado mientras deambulo por el lugar meditando sobre el tema y dejo que me invada el insoportable peso de la historia? Y si mi estado de ánimo es alegre ¿es que soy una insensible? Si hago una foto y salgo sonriendo ¿soy frívola? Además, el monumento es bonito y sugerente. Mierda. ¿Bonito? pero ¿cómo se puede hacer algo bonito cuando se conmemora el exterminio mediante métodos ciéntificos de seis millones de personas? Entonces, ¿el monumento debería ser horrible y dañar a la vista y al alma y provocar caos y dolor? Pero si fuera así ¿no sería también hacer espectáculo del horror, puro efectismo? Siempre está la opción de no hacer monumento alguno porque, y esto es lo único que tengo claro, se haga lo que se haga será insuficiente o incorrecto y acabará convirtiéndose en espectáculo si triunfa y en olvido si no lo hace. Por otra parte ¿es posible no hacer nada? ¿No se conmemora o se recuerda públicamente un hecho tan atroz pero tan trascendente? No way out.

    Reply

    • Evidentemente hay una parte de tu argumentación que comparto, lo difícil que resultan las conmemoraciones, sobre todo cuando se traducen en terribles artefactos plásticos (¿porque siempre suena mejor “artefacto” que “obra”?). A pesar de ello yo no creo que esta obra sea terrible o fallida, es más, creo que en gran parte su atractivo ha hecho de ella un éxito. Creo también que es una buena obra de arte contemporáneo porque su elaboración refleja muchas tensiones (muchísimas) y en cierta manera, el modo en que la gente se comporta allí refleja estas tensiones (¿tiene sentido esta obra, aquí y ahora?). Luego hay otro punto interesante: no existe una manera correcta de comportarse ante una obra de arte, cualquier reacción es válida. La risas y el juego puede significar que la gente no ve en ella más que formas, que nuestras ciudades se han convertido en zonas de juego para turistas hasta tal punto que resulta difícil eliminar ese sentimiento de pronto (“ahora no reirse, que esto es serio”). Pero hay una cosa en la que no estoy tan de acuerdo, no existe realmente dilema, puede existir dilemas personales, pero creo que como pueblo/ nación/ gente estamos condenados a conmemorar. Cómo conmemoramos ya es otra cuestión, quizás el modo en que conmemoramos nos diga mucho de nuestra época: las Torres Gemelas van a ser sustituidas por una representación fantasmal de las Torres Gemelas hechas luz…

      Reply

  7. Posted by la pere on January 20, 2011 at 7:13 pm

    a mi me impresionó mogollón y me hizo sentir incómoda, pero para ser sincera acabé haciendo el gilipollas y jugando al uy,te veo!ay, qu te pillo!pero es que estaba con un xiquet que me gustaba y bueno,la verdad es que el monumento se presta a hacer el pavo,sobretodo si te quieres ligar a alguien…pero me sentí ridícula,la verdad,y encima al final ni chicha ni limoná

    Reply

    • Jejejeje… Cris me ha en-can-ta-do tu historia, es si quiere la típica película de amor ambientada en tiempos duros pero que en vez de acabar en happy ending…acaba… pues eso… ni chica ni limoná.

      Reply

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 149 other followers