The art of being a girl.

Que debajo de este intelectual barbudo que soy late con muchísima fuerza una quinceañera, es de todos vosotros, queridos lectores, bien sabido. Pero aunque este sea un terreno ciertamente ya explorado no por ello deja de dar constantes sorpresas, ya que lo de ser quinceañera lejos de ser una falsa postura intelectual (ya sabéis: “ese va de quinceañera pero luego no…”), es para mí una manera esencial de posicionarme en esta sociedad, y si me apuran, en el universo, en el orbe entero. Porque de quinceañera tengo hasta el trabajo, el de cuidar niños o babysitting, algo que para las jóvenes americanas les sirve para comprar ropa de marca, videojuegos, y supongo, cristal y condones, para mi es una pieza fundamental de mi economía familiar. Luego, no nos engañemos, teniendo como actividad complementaria la de ser un intelectual humanista barbudo dedicado al cuidado del patrimonio  histórico-artístico mi posición se asemeja mucho a la de una quinceañera, que por ser mujer y joven, es una de las piezas más débiles de nuestra sociedad (bueno menudo disgusto me llevé cuando me enteré que Ricardo Costa tiene mi misma edad). Todo este edificio metodológico que he levantado en torno a la figura de la quinceañera tiene además un plus: que si eres quinceañera puedes cantar sin avergonzarte, es más, las puedes cantar a viva voz y de manera orgullosa, las canciones más guays del mundo. De verdad. Sin discusión. Por eso hoy voy a traer las canciones de quinceañeras más emocionantes del cine mundial, por divertirnos un rato. Así que atusaros el pelo, cargaros de maquillaje y ropa de vivos estampados, y dejar salir a una incipiente mujer, asustadiza e histérica, orgullosa y acomodaticia que todos llevamos dentro. La primera canción es un famoso playback de una famosísima canción de The Crystals,   teníamos que empezar por ellas que hicieron del quinceañerismo un verdadero arte; una pieza escrita por Phil Spector (ya sabéis el famoso muro de sonido) y cantada por la vocalista de este grupo Dolores “LaLa” Brooks.  La canción es, por supuesto, Then He Kissed Me y era la tonada que daba paso a la película  Adventures in Babysitting (1987), una película, bufff, de la que yo personalmente he aprendido muchísimo. Vamos para mí es  una obra fundamental. Oye y tal cual me siento antes de ir al trabajo, como Elisabeth Shue…

Oye, y que letraza: “I wanted to let him know that he was more than a friend. / I didn’t know just what to do  / so I whispered “I love you” / and he said that he loved me too / and then he kissed me. / He kissed me in a way that I’ve never been kissed before, /he kissed me in a way that I wanna be kissed forever more”

Quería hacerle saber que era más que un amigo / No sabía qué hacer / así que le susurre “te quiero” / Y el me dijo que también me quería / Y entonces me besó / Me besó de un modo que nunca antes me habían besado / Me besó de una manera en la que quiero que me besen durante toda la eternidad”.

Vamos que aquello fue un morreno en toda regla. Y ella le gustó, porque esa es otra, a las chavalas hay que saberlas / sabernos  besar, ya que pese a nuestra precocidad somos de juicio severo. Hasta hacemos y promovemos videos para enseñar a que nos den el lote, y que el granuliento de turno nos haga pasar a una un buen rato, porque de eso se trata. De eso y de drogas y discotecas, pero eso ya es otro cantar…

Me encanta el gráfico de “Bad / Good Boy” que es que oyes con gráficos así uno comulga con ruedas de molino. Y el complejo “the music kiss”… la verdad es que el video es Cronemberg puro y adolescente… ¡¡¡viva la nueva carne… con granos!!!. En fin, a lo que íbamos, que la adolescencia no sólo son canciones de las Crystals y maromos sorbiéndote los labios. Hay también mucha angustia. Y la canción que mejor refleja todo ese teenage angst, todo ese infierno adolescente de aspiraciones y frustaciones es “Tengo 17 años” de Rocío Durcal, canción que daba título a una película homónima  (Tengo 17 años, 1964, de José María Forqué). Porque es que, vaya, menuda pieza melódica, y menuda película: la Durcal sale con unos pantis negros y un jersey feo como el que te pones para estudiar un domingo por la tarde, la planificación del número musical es de aúpa (momentazo el de la tarta) y todo en general es imbécilmente simbolista: cuando sale el dinero, las sombras que la imitan… o mi favorito, cuando sale el modelo de mujer al que se quiere parecer.  Por no hablar de la piedra y el clavel.

Y es que chicas, cuando a una la presionan sale por cualquier lado. Y en la adolescencia, a buen seguro existe muchísima presión, pues junto a todo ese natural odio y desconfianza hacia las personas mayores, podemos encontrar un terrible conformismo. Un fuerte deseo de no salirse del rebaño, de saberse los bailes de moda, de poseer los discos de moda, los complementos y la ropa. Eso, sobre todo la ropa que haga de una toda una señorita, pese a que nuestro cuerpo este mutando a no se sabe qué.  Si existe una canción que haga de todo esto un acto terrorista es “Feminity” de la  peli de la Disney Summer Magic (1963).  La letra después de la música:

You must walk feminine. Talk feminine
Smile and beguile feminine
Utilize your femininity
That’s what every girl should know, if she wants to catch a beau

(Tienes que andar de manera femenina / Hablar de manera femenina / Sonreír y seducir de manera femenina/Utiliza tu feminidad/Eso es lo que toda chica debe de saber si quiere pillar al bello)
Dance feminine
Glance feminine
Act shy and sigh feminine
Compliment his masculinity
That’s what every girl should know, if she wants to catch a beau

(Bailar de manera femenina / Mirar de manera femenina / Actuar de manera tímida y suspirar de manera femenina / Complementar su masculinidad / Eso es lo que toda chica debe de saber si quiere pillar al bello)

Let him do the talking
Men adore good listeners
Laugh, but not too loudly (Haha)
If he should choose to tell a joke
Be radiant, but delicate
Memorize the rules of etiquette
Be demure, sweet and pure
Hide the real you

(Déjale hablar / A los hombres le gustan las chicas que escuchan / Ríete pero no fuerte ha-ha/ Si él decide contar un chiste / Se radiante pero delicada / Memoriza las reglas de etiqueta / Se recatada, dulce y pura / Esconde tu verdadero yo).

You must look feminine
Dress feminine
You’re at your best feminine
Emphasize your femininity
That’s what every girl should know
Femininity, femininity
That’s the way to catch a beau

(Debes parecer femenina / Vestir femenina / Estas en la cumbre de tu feminidad / Enfatiza tu feminidad / Eso es lo que toda chica debe de saber si quiere pillar al bello).

Vamos que las dos arpías que tiene por amigas le joden la vida a ella, y a nosotros por interpolación. Que la Disney nunca se ha ido con chiquitas, valga la expresión, ni en temas de género ni en temas de política, y presenta aquí bien claro y alto el modelo de quinceañera que prefiere, la princesita. Claro que quien encumbró ese modelo de quinceañera era  Little Peggy March, llamada así porque era bajita  bajita, con su canción “I wish I were a princess” “Ojala fuera una princesa”. Que, chicas, es una canción que me en-can-ta. Porque lo de ser pava toma ya un carácter legislativo que ella ya lo dice en la canción:

“I wish I were a princess, so beautiful to see. / I’d pass the greatest law in history. / A lovely little law, I hope you’d never break.  / And it would make you fall in love with me”.

Esto es: “Ojala fuera una princesa, demasiado bella para ser admirada/ Entonces aprobaría la mayor ley de la historia/ Una pequeña y encantadora ley, que espero que nunca rompas/ Y que te haría enamorarme de mi”.

La pudimos oír, cómo no, en Hairspray (1988), la original no la mierda que hicieron después:

Claro que este repaso al quinceañerismo musical y cinematográfico estaría cojo si no nombramos a una de las obras cumbres del teenage film: Clueless (1995) dirigido por una mujer Amy Heckerling, y que ahora está rodando una de vampiros (suponemos sexys), película a su vez basada en la madre de todas las comedias de adolescentes, Emma, de Jane Austen. Con todos estos ingredientes, claro, le salió un peliculón…

Pero después de tanto morreo y angustias acabemos con una palabra que utilizan las ONGs y las personas sin recursos, el “empoderamiento” de las adolescentes.  Porque unas adolescentes poderosas, independientes, y ciertamente calladas eran las protagonistas de mi peli de chicas favorita Linda Linda Linda (2005)  de Nobuhiro Yamashita que cuenta la historia de cómo una estudiante de intercambio coreana acaba en un instituto japonés montando un grupo para un festival que se celebra. La película es sensible, divertida y da muestras del espíritu punk bien entendido (la canción que versionean es del grupo punk japonés The Blue Hearts). Lo que más me gusta de toda la cinta  es que los chicos no tienen mucho peso en la trama, ellas tocan, van a su rollo, se divierten, la coreana no habla ni papa de japonés, tienen sueños en los que se les aparece los Ramones… en fin, la peli ideal para una noche de chicas donde no se habla de “a ti quién te gusta”. Por cierto, a ti, ¿quién te gusta?.  A mi, creo que me gusta…

9 responses to this post.

  1. Posted by rositarrrggg on January 20, 2010 at 10:05 pm

    me han encantado este post, ahora que estoy requinceañeando mi vida jajajaja.lo de disney es para levantarse en armas, en serio te lo digo, pero me quedo con linda linda, tengo que ver esa pelicula en una fiesta de pijamas! besos.

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  2. Posted by Atiras on January 20, 2010 at 10:11 pm

    cuando la hacemos? tengo pijama nuevo y pinta uñas fucsia a estrenar….
    un post genial, de verdad. Con mi obsesion con pelis y series de adolescentes no me perderé Linda Linda

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  3. Posted by la pere on January 22, 2010 at 1:27 pm

    algun dia tendré que superar que probablemente yo también tengo una pavis dentro y soportar estas mierdas de pelis,que digo soportarlas,entonar sus canciones y repetir sus diálogos sin complejos…no solo de llorar con terminator cuando lo bajan a la caldera he de vivir…

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    • Tú tienes una pava, no, una super-pava… Oye que reí mucho cuando me dijeron que era verdad, que lloraste con “Terminator 2″… pero hija mííííía si eso era una lavadora. Un electrodoméstico. ¿Que te pasaría con el Septimo Continente de Haneke?… que allí hacen buena destroza… pero, ¿de verdad lloraste con “Terminator 2″?.

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  4. Posted by la pere on January 27, 2010 at 9:24 pm

    lo extraño del asunto no es que llorara,es como vosotros lograsteis no hacerlo

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  5. Posted by mey on January 28, 2010 at 7:58 pm

    Es cierto, Terminator 2 es super emotiva. No llega a alcanzar a las que fueron grandes exitos de mis quince, Titanic (Jack puedo volar…) y Armageddon (en mi opinión, un truño comparable a títulos como Cadete Kelly), pero en fin, creo que todavia los tengo demasiado cerca.

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  6. Esto… chicas… ¿me he perdido algo?… ¿no aplicabais una mirada lasciva a la serie Terminator y en vez de masturbar os dedicabais a sollozar?

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