
Verán, mientras vivíamos en la gloriosa capital del Imperio, esto es, Estados Unidos de Norteamérica, visitamos dos veces California con la intención de peregrinar a San Francisco que era la ciudad más grande que teníamos a mano. En el segundo de esos viajes, nuestros fantásticos amigos Emily & Jim nos invitaron a su casita en Berkeley. Encima adornaron esta hospitalidad con un coche alquilado que nos llevaba arriba y abajo para vivir el sueño de la costa Oeste: comer ostras, ver el bosque de Endora (el bosque de secuoyas Red Woods Forest donde se rodó Star Wars o Vértigo) o ir de conciertos a Frisco. Sin embargo en una de esas excursiones algo fue mal. Mientras bajábamos hacia al sur, dirección Los Ángeles (al que nunca llegamos), las cosas se iban poniendo extrañas. Decidimos ir a Santa Cruz, supuestamente un idílico pueblo costero que para mí se ha convertido en sinónimo de “ciudad de pesadilla”: era un sitio de playa, con un parque de atracciones a pie de arena que pronto se cubrió de niebla ya que eran los primeros días de septiembre, y de esa niebla empezaron a surgir surfistas, mariachis, y una familia de enanos. El pueblo estaba lleno de hippies que habían consumido drogas malas y baratas. En el restaurante donde cenamos, una chica que celebraba su cumpleaños se quemó el pelo con la vela de la tarta. Algo andaba definitivamente mal en Baja California. Parecía como si el alcalde del pueblo fuera Charles Manson y cómo si todo aquello que hubiese podido ir mal en los 60s, hubiese ido mal. Estaba horrorizado, algo de mucho mérito ya que mi alcaldesa es Rita Barberá.

Todo ese ambiente eléctrico y maligno me ha venido a la memoria tras escuchar la descacharrante versión del tema de Jimmy Hendrix Purpel Haze (Niebla Púrpura) una lisérgica oda hippie escrita en 1967 y que contiene el famoso verso: “Now, excuse me while i kiss the sky” (“Ahora, perdóneme mientras beso el cielo”). La versión que voy a poner es de 1984 y es de mi grupo favorito de este fin de semana, los Fibonaccis de los que hablaré después, ahora simplemente disfruten, y griten conmigo y con Magie Song :“FLLLLLEAK OUT!!!!” (eso sí, vean el vídeo hasta el último minuto, que tiene tela).

La familia Manson: Viva la gente (que asesina gente).
The Fibonaccis eran, como han podido comprobar, un grupo de art punk de la costa oeste de los 80 (lo más era ser de Nueva York, pero eran más aburridos), que se codeaban en el escenario con otro grupos como Wall of Voodoo, Oingo Boingo o Sparks (el gay y el del bigotito nazi). Lo suyo, sin embargo, no era hacer dinero, ser populares, o tan siquiera ser comprensibles. Lo suyo era hacer chistes privados, usando cosas como mandolinas o clarinetes, calificar su música como “música para ascensores que van al infierno” y ponerse un nombre de una cosa que pensó Leonardo de Pisa, conocido también como Fibonacci y que era, ni más ni menos, que la Sucesión Fibonacci que según la wiki: “En matemáticas, la Sucesión Fibonacci es la siguiente sucesión infinita de números naturales:
![]()
El primer elemento es 0, el segundo es 1 y cada elemento restante es la suma de los dos anteriores:

En fin, todo muy interesante más si pensamos que se creó y se aplicó por primera vez para solucionar los problemas que pudieran surgir del complejo mundo de la cría de conejos: “Cierto hombre tenía una pareja de conejos juntos en un lugar cerrado y uno desea saber cuántos son creados a partir de este par en un año cuando es su naturaleza parir otro par en un simple mes, y en el segundo mes los nacidos parir también“. Sumen conejos, resten meses, y verán que risas… ¿cómo?. ¿Qué no han oído la versión original de Purpel Haze?. Pues haberlo dicho antes. Ahí va, interpretada por los Teletubbies:

Tras ver el video (el de los Fibonaccis, no el de los Teletubbies), y del mismo modo que les habrá pasado a ustedes, pensé que la gente que participó en él debía tener un futuro prometedor en el mundo audiovisual. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí de que no. La gran estrella, Magie Song, participó en The living end de Gregg Araki y poco cosa más (ya es suficiente), ahora y una vez abandonado los escenarios, es acupuntora en Los Angeles. El resto, por un estilo, salvo quizás por el tipo que interpreta el líder del culto, George DiCaprio, distribuidor y dibujante de comics underground y padre de Leonardo DiCaprio. El que sí que ha hecho muchas cosas, demasiadas, es el director del vídeo Alan Smeeth que ha tenido una larga trayectoria dirigiendo vídeos como el de “I Will Always Love You” de Whitney Houston (1992) o “Hunting For Witches” de Bloc Party (2007). Además de dirigir películas como Torch Song Trilogy (1988) o escribir el guión de Entre las piernas (1999). Su hijo, Alan Smeeth Jr. dirigió Spider-Man 3 (2007). Como ya habrán supuesto Alan Smeeth es un pseudónimo, un anagrama de “The Alias Men” que tradicionalmente se utiliza en la industria americana cuando se ha acabado, en el proceso artístico, a hostias. Cuando, por ejemplo, al director se le ha remontado una película sin su permiso y ya no la reconoce como suya, cuando a un guionista se le han cambiado los diálogos y todos los personajes dicen unas tonterías grandísimas, incluso he encontrado un Alan Smeeth en ¡¡¡maquillaje!!… que no sé qué graves diferencias se puede tener en ese terreno, pero vaya. En el campo del video-clip hay Alan Smeeth a porrones, principalmente, porque ya se sabe que la gente del rock, entre las drogas, las pastillas, el alcohol y el ego, deben de ser un poco difíciles de dirigir, aunque ahora, como todo grupo tiene que tener un video dirigido por alguien molón deben ser corderitos. Sin embargo a los Fibonaccis se les ve mansos, quizás por la cosa de la secta, así que lo de Alan Smeeth debe ser una boutade de las suyas. De esas que nadie comprende.

